Jordi Sevilla: «No creo que sea posible una gran coalición»

18/02/2015

Luis M. del Amo. Al exministro socialista, autor de 'Seis meses que condujeron al rescate', una crónica de la llegada de Rajoy a La Moncloa, no le preocupa tanto un posible cambio de Gobierno como la previsión de que no podrá formarse ningún Ejecutivo estable.

Jordi_Sevilla_int_Jordi Sevilla, responsable de la política económica del PSOE en la oposición hasta 2004 y luego ministro de Administraciones Públicas en el Ejecutivo de Zapatero, se siente preocupado por la previsible inestabilidad política que se producirá como resultado de las próximas elecciones generales. En su nuevo libro ‘Seis meses que condujeron al rescate’ (Deusto), el exministro pone el dedo acusador sobre la figura de Mariano Rajoy: sus titubeos a la hora de decidir el relevo de Rato al frente de Bankia, critica, precipitaron el rescate financiero de España, junto a los “bulos” difundidos sobre el estado de las cuentas pública, tras su desembarco en La Moncloa. Un salvamento de la banca, sin embargo, que debería haber llegado antes, afirma en esta entrevista coincidente con la aparición de su nuevo libro. Además de la preocupación por el futuro político del país, Sevilla considera que en España sigue pendiente la tarea de definir el modelo productivo.

PREGUNTA.- Afirma Vd. que los Gobiernos, incluyendo el de Rodríguez Zapatero, han gestionado de forma partidista esta crisis. ¿Es Vd. partidario de una gran coalición?

RESPUESTA.- No creo que una gran coalición sea posible en la cultura política española. Esto no significa que una crisis sistémica como esta no la hubiéramos abordado mejor a partir de unos grandes pactos sociales y políticos que nos hubieran permitido resolver mejor los problemas en lugar de ver como los partidos se preocupaban más por buscar a quien echar la culpa a los problemas. Esta crisis, en gran parte, se ha desencadenado a nivel internacional y por tanto, deberíamos de haber buscado una respuesta nacional como país sin preocuparnos tanto de quien ganaba o perdía votos con la crisis.

P.- También critica que se eligiera una vía lenta para solucionar la crisis, en vez de recapitalizar la banca rápidamente con dinero público. ¿Hemos pagado más de esta manera?

R.- Creo que sí. Hay países poco sospechosos de intervencionismo como Estados Unidos o Reino Unido, donde se nacionalizaron aquellos bancos puestos en cuestión por la crisis. De alguna manera, se «sacrificó» al sector financiero origen del problema para dar una rápida solución a la economía real en forma de créditos. En España, por contra, hemos pasado años de sequía crediticia en parte porque hasta la creación del banco malo impuesta por la ‘troika’ del rescate, hemos subordinado los intereses de la economía real a los de las entidades financieras cuestionadas desde fuera.

P.- De Guindos dio de lado a Fernández Ordóñez, el entonces gobernador del Banco de España, y decidió junto a los cuatro grandes banqueros la defenestración de Rato. ¿Pudo evitarse el rescate financiero?

R.- No solo creo que debemos de llamar a las cosas por su nombre y que por tanto una línea de crédito que nos viene obligado por el cierre de los mercados, que lleva aparejada una condicionalidad recogida en un memorándum y cuya aplicación es supervisada por los «hombres de negro» se le llama rescate en todo el mundo. Es verdad no obstante que dado que nuestro problema era financiero y no tanto presupuestario, nuestro rescate fue financiero.

El Gobierno de Zapatero, a partir de mayo de 2010, dio un giro a su política económica intentando evitar el rescate («me cueste lo que me cueste», dijo ZP). La tesis de mi libro, es que en los primeros meses del Gobierno de Rajoy, se cometieron dos graves errores de gestión, uno relacionado con la herencia de las cuentas públicas y el otro con Bankia, que acabaron forzando la intervención exterior en forma de rescate financiero porque de lo contrario, el coste en términos de tensión monetaria sobre el euro, era demasiado elevado para todos.

P.- Moodys’ rebajó la nota de la deuda de Castilla-La Mancha después de que Cospedal llegara al Gobierno regional acusando a los socialistas de falsear las cuentas, un bulo en su opinión. ¿Tan crédulas son estas agencias?

R.- Hay que ponerse en aquel momento. El nuevo Gobierno griego acababa de confirmar que las cuentas públicas habían sido falsificadas durante años en aquel país. En ese contexto, que los nuevos Gobiernos del PP que entraron en algunas comunidades autónomas primero y en el Gobierno de la nación después, lanzaran sospechas sobre la veracidad de las cuentas públicas españolas, generó gran inquietud en unos mercados muy nerviosos y a la vez sensibles a este tipo de información. Creo que este fue un error hecho para sacar beneficio partidista pero que acabo perjudicando a España en términos de elevación de la prima de riesgo.

P.- Luego Rajoy y Montoro calcaron esta estrategia, y se aplicaron con fruición a la contabilidad creativa en sus primeros compases en el Gobierno, echando la culpa al ‘ogro’ socialista. ¿Cree que veremos pronto esta estrategia otra vez? ¿Vislumbra Vd. un cambio de Gobierno?

R.- Con los datos de Eurostat que tenemos hoy, sabemos que la desviación del déficit de 2011 se produjo fundamentalmente por la caída de ingresos como consecuencia del deterioro de la actividad económica y en las comunidades autónomas donde no se recortó el gasto en el último trimestre del año. Esa información la tenía ya el nuevo Gobierno cuando tomó posesión. Pero de nuevo, por razones partidistas, recuerdo que estábamos en campaña electoral para las elecciones andaluzas, se intentó lanzar el bulo de que había habido «engaño» por parte del Gobierno anterior.

Dado el perjuicio que tal maniobra partidista provocó en España (la prima de riesgo se duplicó en pocas semanas) estoy convencido que un próximo Gobierno de signo distinto al actual no cometerá ese error aunque se sienta tentado. Con los datos disponibles de las encuestas, no me preocupa tanto la posibilidad de un cambio de Gobierno después de las elecciones, sino la probabilidad de que no se pueda formar ninguno estable.

P.- ¿Qué le falta en su opinión a la legislación española actual en el área económica? ¿Qué cambios son más urgentes?

R.- España, iniciada la recuperación, sigue teniendo pendiente definir cuál es el modelo de productividad y de competitividad que quiere: ¿vamos a competir los salarios bajos o por valor añadido, innovación y talento? Son dos modelos distintos de país que conllevan dos políticas económicas diferentes. Todo ello en el nuevo contexto de internacionalización de nuestra economía y cuando, por primera vez en nuestra historia, tenemos más de 1.500 empresas con actividad productiva en el exterior y muchas de ellas ganando más dinero fuera que en España.

R.- Y por último, ¿qué echa Vd. de menos de su paso por el Gobierno?

P.- Cada uno tiene su experiencia cuando pasa por un Gobierno. La mía, además de una gran satisfacción personal y un gran orgullo personal, es la convicción de que se puede hacer cosas que mejoran la vida de las personas e incrementan las oportunidades de los ciudadanos. Esa capacidad de transformar la realidad que solo se tiene desde un Gobierno es algo que se echa de menos si sigues convencido de que todavía queda mucho por transformar en este país. En los estrictamente personal, excuso decirle, que vivo mucho más tranquilo ahora.

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