En realidad, a los americanos lo de Grecia solo les preocupaba tangencialmente y a la larga fue una magnífica excusa para salir disparados al alza el pasado viernes, pero aunque lo de Grecia no puede darse por concluido ya que falta lo realmente importante, en Wall Street andan preocupados por cosas más domésticas.
Cuentan en los mentideros bursátiles de que a pesar de que las últimas actas de la Fed no reflejaban movimiento en el seno del FOMC hacia una subida de tipos de interés más o menos próxima, Janet Yellen querría dejar flotando en el ambiente la idea de que una subida de tipos de interés allá para el mes de junio no sería algo tan descabellado.
Y en cuanto les mencionas tipos de interés a estos personajes, se lían la manta a la cabeza y empiezan a vender. Como curiosidad, les adjunto este gráfico en el que además del precio del S&P 500 en los dos últimos días podemos ver el saldo de volumen de las acciones que suben y las que bajan:
Se puede ver cómo desde media sesión del viernes el volumen, positivo, era claramente comprador. El volumen de las acciones que subían era mucho mayor que el volumen de las acciones que bajaban.
Hoy no ha ocurrido nada de esto y a pesar de la recuperación de última hora en el índice, el volumen de las acciones a la baja ha sido más que sensiblemente superior al de las acciones al alza. Lo que me pregunto es cómo han conseguido el milagro de que los índices no se desplomaran.
Bueno, en realidad es una pregunta retórica porque conozco muy bien la respuesta. Los mercados caerán solo si los que mandan ‘autorizan’ la caída. Y como no la autorizan ya pueden caer más valores que los que suben y que la correspondencia en volumen entre ambos grupos sea escandalosa, que el mercado sube.
Mi amigo Óscar denomina a este fenómeno «subir bajando» y llevamos comprobado que desde mediados del año pasado es una constante en la mayor parte de las sesiones. En casi todas esas en las que, como hoy, el precio retrocede para después coger impulso y terminar más o menos en la zona donde empezó la sesión.
Pero como siempre hay que ver la botella medio llena por aquello de que si no la vida no sería demasiado agradable, hagamos notar que el Nasdaq sí ha conseguido cerrar en positivo, arrastrado por la subida vertiginosa de Apple, y ha encadenado su novena subida consecutiva como se puede apreciar en este gráfico del Nasdaq Composite:
No está nada mal la tacada que se ha marcado para despejar dudas acerca de la fortaleza de la salida al alza tras esa zona de congestión en la que transitó desde finales del pasado año.
Ahora solo queda esperar a mañana a ver si esa reacción final tiene continuidad o se impone la lógica de que el mayor volumen está del lado de las ventas, no debe subir el índice. Ya saben, tengan cuidado con eso de la ‘lógica’ en la Bolsa, que no existe de eso en el mercado.
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,13%, el S&P 500 un 0,03%, el Nasdaq Compòsite avanzó un 0,10%, el Nasdaq 100 un 0,14% y el Russell 2000 terminó en tablas, el 0,00%.


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