Femenino y singular, también en la empresa

27/02/2015

Miguel Ángel Valero.

El 40% de las directivas españolas considera que los prejuicios de género siguen siendo un obstáculo para la promoción profesional de la mujer, mientras el 44% de sus colegas masculinos considera que no existen obstáculos para que las mujeres asciendan hasta la cúpula de las empresas.

Pero los datos son tozudos: las mujeres sólo ocupan el 26% de los cargos directivos en las empresas españolas, según el estudio Women in Business, elaborado por Grant Thornton. Y el 31% de estas compañías no cuentan con mujeres en su primera línea ejecutiva.

El porcentaje de mujeres en la dirección de las empresas no refleja ni su presencia en éstas, ya que suponen el 46% de la plantilla.

“Todo esto nos lleva a la pregunta de si tenemos las mujeres las mismas oportunidades profesionales que los hombres o es que sigue habiendo barreras culturales, sociales y económicas que no deberían existir en pleno siglo XXI”, opina Aurora Sanz, socia de Derecho laboral en Grant Thornton.

Hay que reconocer un avance. En 2004, la mujer apenas ‘pesaba’ el 14% en la dirección de las empresas. Una década después, es el 26%. Y queda el consuelo de que es la media europea, y por encima de la mundial, 22%. Y hay países más ‘machistas’, como Alemania, donde las mujeres sólo ocupan el 14% de los puestos directivos de las empresas. Y en Japón apenas es el 8%.

Pero un país como Rusia tiene un 40% de mujeres al frente de las empresas. Por cierto, los países que han sufrido el comunismo aparecen con porcentajes altos: Georgia (38%), Polonia (37%), Letonia (36%), Estonia (35%) y Lituania (33%). El mensaje igualitario del denostado y fracasado comunismo facilitó el desarrollo laboral y profesional de las mujeres, aunque también tiene mucho que ver el factor demográfico (en Rusia hay 1,2 mujeres por cada hombre).

Puede escandalizar que el 31% de las empresas españolas no cuente con ninguna mujer en su dirección. Pero la media de la UE es el 36%. En Italia es el 40%. Y en Alemania, el 59% de empresas carece de presencia directiva femenina. Francia, no en vano es el país de la ‘igualité’ junto a la ‘fraternité’ y la ‘legalité’, es la envidia, con apenas un 20% de empresas sin mujeres directivas.

¿De quién es la culpa?

Los principales obstáculos para el ascenso de la mujer en las empresas son, para un 42% de las directivas españolas, el cuidado de los hijos. Un 40% cita los prejuicios de género. Los hombres citan la maternidad, 32%, y los perjuicios de género, 12%.

“Resulta preocupante que un alto porcentaje de mujeres que han alcanzado la dirección sigan señalando la barrera de los prejuicios. No se trata solamente de que no se promueva a mujeres por prejuicios de género, sino de que éstos siguen manifestándose en las relaciones laborales y terminan minando la moral de muchas mujeres en el desarrollo de su carrera”, opina Aurora Sanz.

Otros obstáculos señalados por las directivas son las obligaciones familiares (24%) y la falta de estructuras de apoyo para la mujer (facilidades para el cuidado de los hijos, flexibilidad horaria, etc.), con un porcentaje similar.

Los hombres echan balones fuera y un 24% hablan de la ausencia de candidatas que opten a la promoción a puestos directivos. Curiosamente un porcentaje similar en ambos sexos (alrededor del 20%) considera la ausencia de candidatas cualificadas como una de las dificultades para el acceso de la mujer a la primera línea ejecutiva.

Sorprende también la escasa diferencia entre los hombres y las mujeres que no consideran que haya ningún obstáculo para el ascenso de éstas en las empresas: 44% frente a 36%.

Menos movilidad laboral

Mientras que un 39% de los hombres entró en su empresa actual ya como directivo, el porcentaje se reduce al 27% en el caso de las mujeres, lo que indica una menor movilidad. El 36% de las mujeres directivas entró en su empresa actual como recién licenciada frente al 26% de sus colegas masculinos.

“Los datos parecen indican menor movilidad laboral entre las mujeres. Y esto, por razones como el conocimiento de la competencia o la experiencia obtenida en otros sectores, es un plus para los hombres ejecutivos. La menor movilidad laboral puede suponer un hándicap adicional para las mujeres”, interpreta Aurora Sanz.

Además de la menor movilidad, la necesidad de compaginar la vida laboral con la familiar provoca que la mujer se ‘venda’ menos en el mercado. La diferencia en asistencia a eventos y conferencias profesionales es 17 puntos favorable a los hombres, 12 puntos en actos culturales y deportivos, y de 10 puntos en la celebración de desayunos y comidas de trabajo.

En España, el nuevo código de buen gobierno corporativo para empresas cotizadas fija un objetivo del 30% de mujeres en los consejos para 2020. Aquellas empresas que no lo cumplan tendrán que explicarlo en sus informes anuales de gobierno corporativo. La nueva Ley de Sociedades de Capital establece que las empresas han de fijarse un objetivo en este sentido. La Ley de Igualdad de 2007 ya establecía un objetivo del 40% en 2015. En octubre de 2014 las mujeres representaban un 16,9% de los consejeros en las empresas cotizadas españolas.

 

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