Viendo solo el resultado final podría parecer que ha sido una sesión fácil, pero si vemos el gráfico deduciremos rápidamente que no tanto:
Durante la mayor parte de la jornada, el índice alemán, que es el que manda en Europa y más en estas condiciones, estuvo remoloneando. Ahora un poco hacia arriba, ahora un poco hacia abajo, pero poca cosa hasta que llegó el dinero del otro lado del Atlántico a poner rumbo al norte.
Fue abrir Wall Street y dispararse el gráfico del Dax. Bueno, en realidad fue dispararse los gráficos europeos aunque a cada uno le sirviera para lo que le sirvió. Vean el Ibex:
Ya lo ven. Al Dax para subir en serio, al Ibex para recuperarse de lo perdido, pero la apertura en Wall Street fue realmente beneficiosa para los índices europeos y no precisamente porque los americanos abrieran al alza, que no lo hicieron.
¿Entonces? Sencillo. Lo llevo contando desde hace unos días. La QE del BCE está atrayendo dinero americano a espuertas hacia Europa con la previsión de que mientras dure la bonanza bursátil está asegurada en los índices del Viejo Continente. Al menos así ha funcionado en Estados Unidos.
El fenómeno es claro, al comenzar el horario de negociación en Estados Unidos comienza a fluir dinero hacia Europa y el último tramo de los índices es bueno. Son muchos los días en los que está ocurriendo esto. Y la palma se la lleva el Dax ya que el dinero va preferentemente a Alemania, pero poco a poco comienza a apreciarse movimiento hacia otros mercados, entre ellos el Ibex.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,66%, el FTSE cedió un 0,04%, el CAC ganó un 0,83% y el Ibex un 0,35%.


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