¿Porqué algunos periodistas hacen de payasos?

03/03/2015

Josep M. Orta.

Empiezo el artículo rindiendo un homenaje a los payasos, a esa gente que sabe hacer reír a un nicho enfermo, que tratan de endulzar la vida –como la labor humanitaria que hacen Payasos sin fronteras- el artículo no va con ellos, aparte de reconocer y respetar mucho su trabajo.

Me refiero a los tertulianos. Una mañana hice zapping por diferentes cadenas y me sorprendió el circo de las mismas. Supongo que los participantes son gente con un mínimo de cultura, pero es evidente que la disimulan con gran habilidad y encima se llaman periodistas teóricamente bien informados. Un debate debería ser una respetuosa exposición de hechos, datos contratables adornadas por la propia percepción del tertuliano con el fin no de adoctrinar al público si no aportarle datos para que pudiera elaborar su propia opinión.

Gritos, interrupciones, descalificaciones por doquier sin aportar los mínimos datos me hacen sentir vergüenza ajena. Tengo la sensación de que lo que domina es el espectáculo, el no respetar al discrepante, en humillarle, en recibir el aplauso de los que no quieren pensar y pretenden oír no lo que sucede si no lo que es agradable a sus oídos. No son espacios ni para hacer reflexionar a los oyentes ni para explicar hechos. Todo está manipulado al servicio de intereses muy concretos. Pero saben de todo y pontifican sobre todo. Son sentencias draconianas donde aparentemente gana el más maleducado, el que grita más o la suelta más gorda. Nadie se para a meditar sobre las planteamientos de sus discrepantes (en el plató parecen enemigos) cuando las cosas no acostumbran a ser ni blancas ni negras, si no que hay una innumerable trama de grises que lo matizan todo y que podrían dar pie a un debate sosegado sobre los planteamientos de cada cual. Esto sería periodismo de opinión y no un espectáculo de la televisión actual que obedece al principio que la verdad no estropee un buen reportaje. Pero con frecuencia la verdad no vende. Como prueba del algodón basta comprobar al cabo de un mes las “verdades” que con una seguridad aplastante pontificaban unas semanas atrás.

Hacer periodismo es buscar las diferentes opiniones, contrastarlas. No hace falta saber de todo pero sí estar en condiciones para recabar en diversas fuentes su interpretación y, sobre todo, preguntarse que intereses hay detrás de los mensajes que te envían. Esto significa trabajo, experiencia, análisis, humildad y mucho escepticismo y distanciamiento. Lo demás es circo y los payasos lo hacen mucho mejor  y, además, muchos lo hacen en labores humanitarias.

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