Supongo que nadie se extrañará porque al otro lado del Atlántico no se dejan influir por los cantos de sirena de la QE europea cuando mañana mismo tienen ante sí el dato oficial de empleo, posiblemente el que más influye en la Bolsa en los últimos tiempos.
Mientras a este lado del ‘charco’ necesitamos siempre una luz que nos guíe, al otro lado se guían ellos solitos. Europa parece que ahora va a cambiar de faro y va a seguir los designios de Draghi en lugar de los de Wall Street, pero por aquellos lares no piensan siquiera en tal cosa.
Y como tal han actuado. Si lo que importa es mañana, hoy debe tocar una sesión de transición, estrecha de movimiento y con resultado ajustado.
Ya lo ven en este gráfico del S&P 500 en velas de cinco minutos. Ni hacia arriba cuando en la apertura intentó coger el rebufo de lo que habían los mercados europeos, ni hacia abajo cuando vio que era imposible ir hacia arriba. No dejaron al índice salirse de las zonas acotadas para el día previo a una noticia de las importantes.
El problema es que a estas alturas ni siquiera soy capaz de apostar por cómo se tomará el mercado un buen dato de empleo. Si por lo general las malas noticias son las que se están aprovechando para subir, las buenas noticias se aprovecharán para caer. Pero eso lo dice la lógica y no suele ser lo que mejor funciona cuando se trata de la Bolsa.
Como dice un amigo: ‘mañana puede subir o bajar y además hacerlo con fuerza’. Va a depender del dato de empleo y de cómo se lo tome el mercado, tanto si es bueno como si es malo.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,21%, el S&P 500 un 0,12%, el Nasdaq Composite un 3,32%, el Nasdaq 100 un 0,15% y el Russell 2000 un 0,29%.

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