El desconcierto se ha apoderado, una vez más, de los mercados europeos, que asisten atónitos al sinsentido de que el comienzo de una política de estímulos se salde con caídas en la Bolsa. Voy más allá. Sin la QE del BCE a muchos de los índices europeos habría que buscarlos en el sótano a estas alturas.
Y es que Europa, la idea de Europa, siempre ha sido un despropósito, porque no existe tal idea. Es simplemente la suma de intereses en la que todos intentan sacar tajada y la que manda es Alemania. Y punto. Y si encima viene Varoufakis diciendo memeces, pues peor todavía.
Resulta que un señor que está pidiendo dinero al resto de socios, y que lo pide casi por caridad porque no parece tener mucho con lo que devolverlo, se despacha en otra entrevista hoy diciendo que Grecia está en quiebra desde el comienzo y que quienes pusieron encima de la mesa el dinero para los rescates ya lo sabían.
La verdad es que no ha dicho nada sorprendente, salvo porque él es precisamente quien no puede decirlo. Que Grecia está en quiebra se sabe desde hace tiempo. Que va a tener difícil devolver el dinero, también. Que los rescates no han sido la mejor forma de atajar el asunto, sin duda. Pero que los griegos han hecho mangas y capirotes y que de las reformas comprometidas han hecho lo que les ha parecido, también.
No soy un defensor de las reformas a las que se comprometieron, pero sí del cumplimiento de la palabra dada. Y la palabra de cualquier ministro griego está en entredicho por sistema. Luego si quieren lo vestimos de «no queremos ver a la troika», pero en realidad el asunto se llama «dadme el dinero que voy a hacer con él lo que yo quiera y sin supervisión».
Y los alemanes se han plantado, con razón, y el holandés de apellido impronunciable ha hecho de palafranero de Schauble subrayando que «así no van a obtener el dinero».
Lo que uno no termina de entender es cómo con las necesidades de dinero que tienen no se dan prisa. Varoufakis aparenta tener todo el tiempo del mundo para marear la perdiz. Si se van a quedar en el euro, más les valdría cambiar de actitud radicalmente. Y si se van a ir, que lo hagan cuanto antes, con referéndum o sin él.
En realidad, al mercado le trae ya al pairo el asunto de Grecia. Da la sensación de que incluso celebraría que salieran del euro siempre que esa salida no fuera muy turbulenta. Pero estas cosas sirven para encontrar excusas a las que agarrarse cuando se quiere hacer lo que se quiere hacer y eso no es otra cosa que corregir una subida vertical que necesita algo de aire.
Se da la circunstancia de que Wall Street lastra también y, sintiéndolo mucho, Wall Street es mucho Wall Street. En el fondo, los mercados europeos viven sus euforias con el dinero de los americanos y si ellos andan preocupados por la fortaleza del dólar y la inminente subida de tipos de interés (que hará subir más el dólar), pues el dinero no fluye como lo hace habitualmente hacia Europa. Se queda en el banco.
Pero incluso en estas circunstancias, en los mercados europeos hay categorías. Veamos el gráfico de hoy en velas de cinco minutos del Dax alemán:
Intentó recuperar desde los mínimos del día, plantó cara al derrumbe y consiguió dejar finalmente las pérdidas en la mitad de lo que fueron.
Veamos ahora el Ibex de nuestras entretelas:
Pues eso, que las diferencias saltan a la vista. Con el Santander y Telefónica bajando más de 2,5% , bastante bien parado ha salido el selectivo español.
Al cierre, el Dax se dejó un 0,71%, el FTSE un 2,52%, el CAC un 1,12%, y el Ibex un 1,38%. Y no hay visos de que las cosas vayan a cambiar a corto plazo. Solo lucha el Dax

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