Anoche escribía aquí mismo que la caída de ayer en los índices estadounidenses era más falsa que un euro de madera y me atreví a decir que la bajada era absolutamente una mentira. Lo era y hoy ha quedado claro.
Pero esta mañana fui un paso más allá y en mi blog alerté sobre la posibilidad de que Wall Street saliera disparado en cualquier momento. Por una vez y sin que sirva de precedente he acertado, aunque era fácil y he tenido suerte.
Ya ayer los valores al alza dejaron claro que eran mayoría en un mercado aparentemente bajista y encima el Russell 2000 se desmarcó de resto y consiguió una apreciable subida. Pero es que esta mañana, repasando mis gráficos, encontré más motivos para suponer lo que se estaba preparando:
Estos son los gráficos que compartí con los lectores de mi blog. En el primero se puede apreciar una divergencia alcista en el Oscilador McClellan, el principal indicador de amplitud que existe. En el segundo, tenemos un precioso murciélago formado en el gráfico del S&P 500 en velas de una hora. Y ayer sale corriendo el Russell… Demasiadas casualidades como para que todo pase junto.
Pero es que encima se han confabulado algunos astros más y el dólar ha dedicado la jornada a relajar algo su ‘repentina’ fortaleza. Comenzó ligeramente por debajo de las 1,05 unidades por euro y ha terminado un poquito por encima de los 1,06. Parece poco, pero cuando se trata de divisas, eso es un mundo.
Y para completar el panorama, a primera hora de la tarde se conoció un buen dato de peticiones iniciales de desempleo y un horrible dato de ventas minoristas, que bajaron y acumulan ya tres meses en negativo. Rápidamente, las voces interesadas propagaron la especie: «con el comercio cayendo no creo que la Fed suba los tipos» era el mensaje. Y caló.
Ahí tienen al Dow Jones, ése índice que ayer parecía tan interesado en dar la sensación de que todo estaba perdido. Subida de principio y fin y dejando en el gráfico de velas diarias una envolvente alcista de lo más sugerente. Y eso que Intel lastró de lo lindo al emitir un ‘profit warning’ respecto a sus cuentas para el primer trimestre fiscal.
Y lo mejor, no ha sido el mejor de los índices de Wall Street, honor que cabe adjudicar de nuevo hoy al Russell 2000, el valor de los pequeñitos que se ha rebelado contra el poder establecido y parece decidido a marcar la pauta.
Desde luego, mirando el gráfico del Russell, la corrección parece menos corrección y la reacción parece desaforada. En esa línea roja horizontal está su máximo histórico y parece ir directamente a por él. Atentos a esa línea, porque Wall Street precisa que sea superada rápida y claramente. Si no, tendrán una nueva excusa para ‘atascarse’.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 1,47%, el S&P 500 un 1,26%, el Nasdaq Composite un 0,89%, el Nasdaq 100 un 0,72% y el Russell 2000 un 1,72%.




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