Las empresas de construcción e infraestructuras, a través de su patronal Seopan, van a presentar a «todos los partidos políticos» su planes de inversión para la próxima legislatura, así como para años posteriores. Señalan en su informe que se trata además un periodo que coincide con un cambio de coyuntura, que queda caracterizada por una mejora de la economía y bajos tipos de interés que permiten una política más expansiva que la desarrollada en los últimos años.
La estrategia de estas compañías, que contrasta con la de otros sectores -no menos preocupados por el incierto panorama político de cara a las próximas elecciones pero más reacios a estas iniciativas-, podría enmarcarse en la dependencia del sector de las decisiones de los Gobiernos, ya sean presupuestarias como de regulación.
Las empresas estiman que el plan de infraestructuras que han elaborado, que va a ser desarrollado y que está apoyado con un abanico de estadísticas, permitiría crear más de un millón de empleos y que reportaría a Hacienda más de 30.000 millones de euros en el periodo 2016-2019. Otro argumento que fue utilizado esta pasada semana por el presidente de Sepan, Julián Núñez, es que, en contra de unas ideas extendidas en los últimos años, en España «no está todo hecho» y que, por el contrario, las inversiones son necesarias para no ampliar el déficit de infraestructuras y perder competitividad frente a países competidores.
Si bien son conscientes que queda todavía un periodo de consolidación fiscal que dificultará acciones que supongan un aumento del déficit público, desarrollan tres posibles alternativas para los proyectos en base al mayor o menor protagonismo de la inversión pública y de la privada, escenarios que podrían ajustarse a las diversas tendencias políticas. No obstante, el plan está focalizado a la colaboración de la iniciativa privada y el sector público.
Los programas básicos de inversión que el documento de Seopan destaca pueden ser, asimismo, atractivos, aunque no todos en el mismo grado, para Gobiernos de distintas sensibilidades políticas. Van desde los relacionados con la mejora de las conexiones ferroviarias, accesos a los puertos por ferrocarril a las terminales logísticas. También los centrados en equipamientos en educación, sanidad y núcleos urbanos. Otra área es la del agua: depuración, distribución y gestión de la sequía y de las inundaciones. Y como un posible programa estrella del futuro un plan de eficiencia energética relacionado con la rehabilitación de los edificios.
Otro guiño a los políticos es la necesidad de la seguridad jurídica para poder atraer a inversiones privadas, como la de los fondos. Una seguridad que considerar que podría resentirse en caso que no se solucione las crisis de las autopistas de peaje en quiebra.
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