Así, tenemos que mirar de reojo al euro ya que la locomotora bursátil está siendo el poderío de las exportadoras alemanas, que vuelven a rozar el cielo cada día que baja el euro. Problema: hace dos días que no baja el euro y los mercados europeos se resienten.
Luego tenemos cada día un nuevo episodio de la tragedia griega que Tsipras está a punto de consumar. Este hombre es capaz de terminar con la paciencia del santo Job y empieza a preocupar su tendencia a tener dos caras completamente distintas. Hoy volvía a mostrar al populista que «por nada del mundo renunciará a su programa electoral» y que ha montado una pseudo comisión internacional que va a auditar la deuda griega para decidir cual es ‘legítima’ y cual no.
Todo esto sería muy congruente si llegara a Bruselas pegara un portazo y se largara del euro (para correr a echarse en brazos de Putin). Pero no. A Bruselas manda a Varoufakis, quien parece tener la consigna de demorar cualquier cosa. Ahora la pelea es la de no mostrar las cuentas y los socios europeos dicen que sin las cuentas no hay dinero.
Cuando uno pide un crédito al banco (cuando los concedían, no ahora) te miran hasta los empastes de las muelas, así que si se trata de un rescate de dudoso cobro, es normal que tus banqueros te exijabn los papeles. Pero Varoufakis dice que nones y Tsipras dice desde lejos que es necesario un acuerdo político. ¿Por qué no quieren enseñar las cuentas? Miren que el origen de todo esto fueron unas cuentas más falsas que un euro de madera…
Y, encima, hoy tenemos a la Fed y el deshojar de su margarita. «Subo los tipos, no los subo». «Los subo en mayo, los subo en septiembre». Normal que el que más y el que menos, con todos los frentes abiertos y todos inestables, prefiriera deshacer posiciones, meter el beneficio en el bolsillo y si es menester, volver mañana o pasado a entrar.
Pero claro, los recortes tienden a ser proporcionales a lo que se ha subido anteriormente, de forma que si antes teníamos un Dax tirando como un jabato, ahora tenemos un Dax tirándolo todo por la borda. Ojo, que la corrección es realmente insignificante para lo que en realidad debiera ser, pero ya hay quien se está poniendo de los nervios…
En este gráfico del Dax en velas de cinco minutos se puede apreciar claramente cómo las realizaciones de beneficios presidieron la primera parte de la sesión y luego se ha producido un tímido rebote que estuvo a punto de ser bueno pero que en realidad se ha debido a la toma de posiciones de los más valientes ante las palabras de la Fed esta tarde.
Curiosamente, el resto de índices europeos no siguieron al Dax por el camino de las pérdidas al cierre, si bien las ganancias fueron realmente escasas en el caso de los mercados de la Eurozona. Lógicamente, tras los subidones, el nivel de sobrecompra en el Dax es muy superior al del Ibex…
Al cierre, el Dax perdió un 0,48%, el FTSE avanzó un 1,57%, el CAC subió un 0,09% y el Ibex un 0,20%. El mérito en el selectivo español hay que atribuírselo en exclusiva a Inditex y sus buenos resultados. El resto de los grandes, ni están ni se les espera.

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