El regulador de la competencia de CADE de Brasil ha dado la luz verde definitiva a Telefónica para la compra de GVT -operadora de banda ancha- al grupo francés Vivendi. Si bien era la decisión esperada, lo que planteaba más interrogantes eran las condiciones que el citado organismo iba a imponer a la operadora española.
Y lo que se le pide es que se desligue totalmente de Telecom Italia, ya que esta empresa controla otro de la operadores relevantes de Brasil: TIM. Si bien se trata de un paso que el grupo que preside César Alierta ya ha iniciado, además de renunciar a a los derechos políticos. Telefónica traspasará a Vivendi, como parte del pago por la compra de GVT, las acciones que la quedan de la empresa transalpina.
Está semana está siendo, por tanto, clave en el desarrollo de la estrategia de Telefónica que ha cerrado, asimismo, la venta de su filial británica O2 -su filial de móviles de Reino Unido- a Hutchinson Whampoa por 10.250 millones de euros. Una operación que ya se conocía pero que confirma los objetivos del presidente de la empresa, César Alierta, de concentrarse básicamente en tres grandes mercados: Brasil, Alemania y España, pero sin perder de vista otras áreas como México y otros países de América Latina.
La transacción, que debe cerrarse definitivamente antes del 30 de junio de 2016 después de que sea aprobada por los supervisores de competencia de la Comisión Europea, incluye un primer pago en efectivo de 9.250 millones de libras a la multinacional española y otro pago de 1.000 millones de libras cuando O2 alcance un determinado volumen de cash-flow que no ha sido especificado. Si la libra mantiene su cotización al alza respecto a la moneda europea, Telefónica se beneficiará en unos 500 millones de euros.
Los analistas consideran que la noticia es además positiva porque destinará la mayor parte de los fondos a reducir deuda, con un objetivo básico reducir el ratio de deuda neta -Ebitda (resultado bruto de explotación) desde 2,5 veces del cierre de 2014 a niveles inferiores a 2,35 cuando la transacción se haya cerrado. La deuda neta de la compañía a cierre de 2014 se situaba en 45.087 millones. El grupo ha añadido que, tras cerrar la venta de O2 y el ajuste cambiario de Venezuela, su deuda se situaría en 31.705 millones de euros, desde los 45.087 millones.
Con estas operaciones -la salida de Reino Unido y la compra de GVT- el balance de la operadora da un giro sustantivo, con el aumento de peso de Latinoamérica en facturación y beneficios. En ese continente logrará en el entorno del 55% de los ingresos, casi el 90% en Brasil.
Telefónica adquirió O2 en 2006 por 18.000 millones de libras (unos 23.700 millones de euros al cambio actual). Y la decisión de salir de ese país se produjo después de frutarse un acuerdo con BT a la que quería vender 02 a cambio de tener un a participación significativa en el antiguo monopolio británico y una cantidad en efectivo. BT, que precisa unir la oferta de móviles y otros servicios para cubrir las necesidades de sus clientes, optó por negociar en exclusiva con el grupo de telefonía móvil EE -participado por la alemana Deutsche Telekom y la francesa Orange- en una operación valorada en unos 12.500 millones de libras (15.750 millones de euros).
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