En un comunicado, la Fiscalía ha descartado «especular» sobre los motivos que llevaron a Lubitz a, presuntamente, estrellar de forma intencionada el Airbus A320 con 150 personas a bordo tras hablar con varias personas de su entorno personal y laboral y ha defendido que sustentan su investigación solo en «hechos».
Según ha añadido, la documentación médica incautada en la vivienda del copiloto no apunta a ninguna «enfermedad orgánica». Sí se ha podido averiguar que «el copiloto recibió hace varios años, antes de obtener el permiso como piloto, durante un periodo prolongado tratamiento psicológico por tendencias suicidas».
Desde entonces y hasta los últimos tiempos, Lubitz estuvo de baja tras otras visitas al médico, «sin que se atestiguaran tendencias suicidas o agresividad hacia extraños», ha puntualizado la nota, firmada por el fiscal Ralf Herrenbrück.
El viernes pasado, la fiscalía había revelado que Lubitz tenía un parte de baja roto en su vivienda que le eximía de ir a trabajar el día de la tragedia, si bien no especificó qué enfermedad le aquejaba. Durante el fin de semana, varios medios han publicado informaciones sobre los problemas psicológicos del copiloto e incluso problemas de visión que podrían en peligro su futuro como piloto.
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