El Valle del Loira: castillos, gastronomía e Historia

22/04/2015

Carmela Díaz.

El centro de Francia esconde un tesoro que bien merece una visita. Perderse por el Valle del Loira supone una experiencia única repleta de sabrosos descubrimientos en torno a los vinos y la gastronomía local o agradables paseos en barco por uno de los últimos ríos salvajes de Europa, inscrito en el patrimonio de la UNESCO como paisaje cultural vivo. Bello y rebelde, el Loira también se comporta como una madre: en sus orillas y las de sus afluentes crecen huertas fértiles que constituyen el jardín del país vecino. Pero si algo destaca en el paisaje de esta región francesa son las siluetas esbeltas de sus numerosos castillos plagados de leyendas e intrigas palaciegas.

Chambord

Chambord

Chambord. En plena naturaleza, en una región boscosa de ciervos y jabalíes, se yergue el castillo de Chambord. A menos de dos horas al sur de París, Chambord abre las puertas de este mítico valle. Parada ineludible, esta impresionante edificación es catalogada como el más vasto y prestigioso de los castillos del Renacimiento francés. A través de este majestuoso coloso de piedra descubrimos un fiel reflejo del estilo de vida de Francisco I.

Castillo Real de Amboise

Castillo Real de Amboise

Castillo Real de Amboise. El castillo de Carlos VIII y Francisco I ocupa un lugar destacado de la historia de Francia. Se encuentra rodeado de jardines de ensueño y posee una excepcional colección de muebles góticos y renacentistas. La capilla alberga la tumba de un gigante de la humanidad: Leonardo da Vinci.

Castillo de Chenonceau

Castillo de Chenonceau

Castillo de Chenonceau. Objeto de rivalidad entre las dos mujeres de Enrique II, Diana de Poitiers -su amante- y Catalina de Medici -la esposa- este edificio es el más visitado de Francia tras el palacio de Versalles. Esta maravilla arquitectónica del siglo XVI construida sobre el río Cher se encuentra magníficamente amueblada y cuenta con jardines rodeando los torreones que están repletos de encanto. Es de obligado cumplimiento la visita el cercano pueblo de Montrésor, uno de los más bellos de Francia.

Fortaleza Real de Chinon. Tras seis años de obras faraónicas, se han restaurado 150 metros de murallas y las residencias reales han recobrado el aspecto de una residencia del siglo XV. La museografía y la escenografía modernas recrean este lugar cargado de historia, que cuenta con unas vistas excepcionales de la ciudad y del valle del Vienne.

Castillo de Langeais

Castillo de Langeais

Castillo de Langeais. El puente levadizo, el camino de ronda y los matacanes otorgan un aspecto defensivo a este castillo, escenario de la boda entre Ana de Bretaña y Carlos VIII. Además, posee una colección excepcional de muebles y tapices de los siglos XV y XVI. Su bonito parque arbolado, presidido por el torreón de Foulques Nerra, domina el  Loira.

Castillo de Azay-le-Rideau. La elegancia y la armonía caracterizan esta edificación construida sobre una isla en medio del Indre. Rodeado de un enorme parque de estilo inglés, destaca por la disposición de las fachadas renacentistas, adornadas con piedras cinceladas. El mismísimo Balzac quedó impresionado por su belleza llegando a describirlo como  un diamante engastado en el Indre.

Jardines de la Chatonnière. Situados en el interior de un pequeño valle, los doce jardines iniciáticos forman un delicado enclave de vegetación y senderos en torno a un impresionante castillo renacentista. Está cuajado de flores que van desvelando secretos: nidos de amor en mimbre natural trenzado, aromas picantes de las plantas medicinales, huerto con un mosaico de colores, rosaledas…

Jardines de Villandry. Estos jardines están dominados por un elegante castillo del siglo XVI ricamente amueblado y destacan por la excepcional belleza de su huerto decorativo. El jardín ornamental, el jardín acuático, el jardín de los simples, el laberinto y el jardín del sol completan este lugar único y fascinante.

La zona del Loira también cuenta con una gastronomía y unos vinos dignos de ser mencionados. Sus afamados viñedos se extienden desde el centro del país hasta el océano. En Touraine, la carta de vinos del cuenta con una decena de denominaciones, desde los tintos (Chinon, Bourgueil…) a los blancos (Vouvray, Montlouis-sur-loire…) e incluso los licorosos. La zona también es conocida como la huerta de Francia: aquí se cultivan frutas y verduras de todo tipo y de calidad excepcional así como azafrán, trufas y quesos de cabra. Los amantes de los mercados tradicionales disfrutarán de los que se celebran en cada pueblo.

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