Por una parte, parece seguir contando con un acuerdo con Grecia y así lo atestigua el nuevo subidón de la Bolsa de Atenas:
Nuevamente ha subido más de un 3% a pesar de que el Eurogrupo parece haber endurecido de nuevo sus críticas a Grecia y a las formas de hacer de Syriza y del constante rumor de que no atenderá el próximo pago con el FMI ni tiene liquidez para pagar la nómina de los funcionarios este mes.
A la vista del gráfico, parece cualquier cosa menos que Grecia vaya a salir del Euro o a declararse en ‘default’, pero vaya usted a saber. Lo que está claro es que entra dinero y que la figura dejada hoy es una clara envolvente alcista, signo de que que las subidas deberían continuar.
Como contrapunto, tenemos una auténtica estampida en el Bund alemán. El dinero sale a toda prisa:
La caída del precio, inversa a la rentabilidad del activo, con un volumen realmente apreciable parece avisar de que hay problemas para mantener el bono en tasas reales de interés negativas. Lógico, absolutamente lógico. Lo que es incomprensible es que alguien pague por comprar un activo financiero del que se espera una rentabilidad. Es absolutamente de locos que alguien ponga su dinero a «perder poco», pero a perder.
O se trata de un aviso serio de que las manos fuertes están agotando su paciencia respecto a la solución del problema griego, o se trata de un aviso de que las rentabilidades negativas no van a ser posibles, o se trata de una fortísima apuesta contra el BCE que busca que Mario Draghi entre a saco a sujetar el precio del Bund alemán.
Sea lo que sea, el movimiento parece difícilmente compatible con lo que está pasando en la Bolsa griega. Sale el dinero de la renta fija alemana y entra en la Bolsa griega, cuando lo lógico sería justo lo contrario, al menos si la deuda alemana ofreciera una mínima rentabilidad. ¿Es que el dinero se ha vuelto loco o es que las circunstancias son demenciales? Me inclino por lo segundo.
¿Y las Bolsas? Pues nos e decantan ni por una cosa ni por la otra. Tras dos malas sesiones, hoy no han tenido fuerza ni para recuperar ni para bajar, que también para bajar tienen que presionar las ventas. Ha sido una jornada de transición en toda regla como demuestra el gráfico intradiario del Dax:
Ni para arriba ni para abajo. El Dax no está para nada y menos con un fin de semana de tres días por delante. El resto, pues más o menos igual.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,19%, el FTSE un 0,21%, el CAC un 0,14% y el Ibex un 0,05%. Y gracias.



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