Mucho nervio y poca claridad

05/05/2015

Miguel Larrañaga. Jornada de descalabro total en las Bolsas europeas, confirmando que la subida de ayer estaba cogida con alfileres. Hay mucho nervio y muy poca claridad.

Nos van a contar, seguro, que el mercado está muy nervioso ante la falta de acuerdo entre el Eurogrupo y Grecia. Y no negaré que haya nervios, pero sí que sea el responsable de este desaguisado.

Que Grecia no llegue a un acuerdo con el Eurogrupo es una de las dos posibilidades que hay abiertas en este momento, pero todo el mundo sabe que si el límite para el acuerdo es las cero horas del día tal, el acuerdo se logrará a las cinco horas de la madrugada del día tal más uno o incluso tal más dos.

Lo que ahora toca es que ambas partes tiren de la cuerda. Que los griegos vuelvan a las barricadas del no a todo a pesar de que ya no esté Varoufakis en la primera línea de la negociación, y de que el Eurogrupo exija sacrificios que sabe que no debe plantear siquiera.

Y el mercado sabe todo esto. Otra cosa es que los que mandan quieran aprovechas que el Pisuerga pasa por Valladolid para hacer saltar los stops como han hecho hoy. Han saltado los de los que estaban largos y los de los que estaban cortos. Vamos, que se quieren quedar solos.

¿Y si no es Grecia, qué es? Pues miren estos dos gráficos:

euro dax

Ya lo ven. Euro al alza, mercado a la baja. Y hasta donde uno puede llegar, el escenario de un no acuerdo entre Grecia y el Eurogrupo no debería añadir presión alcista al euro. ¿Qué es entonces?

Me temo que el problema es que todo el mundo descarta ahora mismo una subida de tipos en Estados Unidos y más después de conocerse hoy un dato de déficit comercial que puede llevar al ya de por sí lamentable PIB americano del primer trimestre, cuando sea revisado, directamente al territorio negativo.

En contraposición, las previsiones de PIB para la Eurozona son cada vez mejores y eso sí que añade presión alcista al euro. Frente a una economía debilitada en Estados Unidos, una economía en plena forma como se sugiere para Europa…

Resulta que nos habíamos creído que Draghi iba a sacar el conejo de la chistera y el mercado iba automáticamente a plegarse a sus pies. Y no ha sido así. El BCE calculó mal sus fuerzas y peor aún los tiempos. Se hizo tarde y mal y los resultados saltan a la vista.

Es curioso. Se dejó caer al dólar cuando a Estados Unidos le convino, y a la libra. Nada se hizo desde Europa por contener la hemorragia. Y a lo mejor pensaban estos inútiles que la Fed o el BoE no iban a patalear todo lo que pudieran para evitar que sus monedas se revaluaran demasiado.

De momento, eso de subir los tipos parece cada día más lejano. De hecho, Australia ha rebajado los tipos ante la percepción de que su economía está perdiendo fuelle. Pero lo cierto es que ni la Fed ni el BoE han hecho algo excepcional para evitar la subida del dólar o de la libra. Simplemente han demostrado que no tienen ni idea de qué hacer para evitar que una economía que ha sido convenientemente dopada durante años siga funcionando sin su ración diaria de droga dura.

Porque la verdad es esa. Se lanzaron a la senda de los estímulos, imprimieron billetes hasta perder el sentido y los cambiaron por papelón que valía poco o nada. Y no había, ni hay, plan B. El único plan B es que si Estados Unidos vuelve a ir mal, nadie descarta incluso que vuelvan a las andadas.

Total, que como el euro bajaba y bajaba nos creímos que era porque el BCE había logrado insuflar ‘debilidad» en la moneda única. Craso error. Lo que ocurría era que la perspectiva de la subida de tipos insuflaba fortaleza en el dólar. Y ahora que no parece que vayan a subir los tipos, pues se ve claro que el euro no va a seguir debilitándose, para desesperación de quienes veían ya la paridad y menos y suponían que el gran negocio estaba en comprar acciones de las empresas exportadoras alemanas.

¿Y la Bolsa? Pues bien, gracias. Si había subido apoyada en previsiones de mayor debilidad del euro, ahora baja a toda velocidad apoyada en previsiones de mayor debilidad del dólar. ¿Y Grecia? Pues también, y lo notan sobre todo las primas de riesgo periféricas, pero el gráfico de hoy deja claro que cuando sube el euro baja la Bolsa.

Y permítanme un apunte. Yo me preocuparía un poco. El Ibex, el índice lazarillo, el que todos usan para hacer mangas y capirotes, nos ha dejado hoy este dibujo:

IBEX

De confirmar esa ruptura, los 10.700 puntos en el selectivo español pueden estar a la vuelta de la esquina.

Al cierre, el Dax se dejó un 2,51%, el FTSE un 0,84%, el CAC un 2,12% y el Ibex un 2,74%.

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