No es que no dé importancia al efecto que un desacuerdo total con Grecia puede tener para los mercados europeos, pero sí me escama mucho que se utilice siempre la cortina de humo griega a conveniencia. Con Grecia no ha pasado nada nuevo desde hace un par de meses y eso ya de por sí es buena noticia. Incluso hoy ha pagado al FMI con un día de adelanto. No disimulan sus problemas de liquidez, pero van atendiendo pagos, lo que es una prueba de que no desean una ruptura abrupta con el sistema y eso es tanto como que quieren seguir dentro de él.
En cambio, pocos mencionan otro factor de inestabilidad que me tiene mucho más escamado y del que les he hablado en alguna otra ocasión: el derrumbe del Bund:
El bono alemán a diez años está pasando por una auténtica tortura. La caída es de las que hacen época y representa a las claras la huida del dinero de la renta fija europea, donde las rentabilidades son mínimas o incluso negativas en algunos tramos, hacia otros activos de renta fija con solvencia y mejor rentabilidad. Léase el bono americano.
Recuerden que el gráfico del precio de un activo de renta fija es inverso por lo que esta caída lo que nos dice claramente es que aumenta la rentabilidad del activo y si la renta fija se sitúa en niveles de rentabilidad atractivos es un activo competidor con la renta variable. La reacción del Bund tiene toda la lógica del mundo y en gran medida es saludable esta caída en el precio. Rentabilidades negativas ponen en peligro cosas tan ‘sagradas’ como fondos de pensiones y eso no se puede ni debe mantener mucho tiempo.
Siempre he dicho que el dinero es un bien escaso por el que hay que pagar una rentabilidad a pesar de que las últimas realidades de la economía intenten desmentirlo. Tipos de interés al cero por ciento o renta fija con rentabilidades negativas son aberraciones que pueden darse coyunturalmente pero no estructuralmente y hacer recaer todo el peso del sistema económico sobre este tipo de entelequias puede salir muy caro.
Por tanto, bienvenido sea el desplome del Bund porque nos devuelve a algún tipo de racionalidad económica, aunque a corto plazo pueda ser un factor desestabilizador de los mercados de valores. Mejor ajustar a tiempo que vivir el estallido de una burbuja de impredecibles consecuencias.
Es esta circunstancia y no Grecia la que más está pesando en el ánimo de las manos fuertes. No dudo que estarán siguiendo al minuto la evolución de la negociación con el Eurogrupo, con el BCE y con el FMI. Pero tengo mayor certeza de que si están saliendo a toda prisa de la renta fija europea no es para entrar en renta variable en los mercados del Viejo Continente.
Curiosamente, un acuerdo con Grecia puede ser la espoleta de un cambio de actitud hacia la renta variable europea, pero tengo más dudas de que el Bund vaya a retornar a los precios de hace un par de semanas.
Entre tanto, atentos al discurrir del Dax, que es el que va a marcar el paso al resto de Bolsas europeas:
Perder con claridad la zona marcada con el rectángulo rojo nos llevaría de cabeza a la zona marcada en gris y eso son palabras mayores.
Al cierre, el Dax se dejó un 0,31%, el FTSE un 0,24%, el CAC un 1,23% y el Ibex, por llevar la contraria, ha avanzado un 0,18%. Ya es curioso que el Mibtel italiano y el PSI portugués hayan cerrado también en positivo. ¿Los periféricos subiendo cuando se teme a Grecia? ¿Ven cómo no cuadra?


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