La campaña de las municipales es imposible de seguir. En España hay más de ocho mil municipios, con su propia personalidad, sus problemas específicos, sus intereses conretos y, claro, sus candidatos a regir el municipio. Es malo generalizar y lo que es bueno para unos puede ser per lesivo para otros. Ante esta evidencia sólo la prensa local está en condiciones de explicar lo que se está dirimiendo en cada población. Los medios generalistas –salvo en las grandes ciudades- hablan de otra cosa, no de estas elecciones.
Parece que los principales dirigentes de los partidos estatales hacen caso de las encuestas que señalan el fin del bipartidismo y en consecuencia uno de los temas centrales del debate de esta campaña está en cómo se articularán las futuras mayorías que permitan la gobernabilidad. O sea que siguen buscando fórmulas para lograr mayorías absolutas con las que poder hacer y deshacer a capricho de los afortunados que ostenten los sillones y dejando a la oposición únicamente al derecho al pataleo.
Odio las mayorías absolutas, bien sea de partido o tras una coalición de gobierno. Creo que el balance del poder absoluto en una institución –lo tuviera el PP, el PSOE, el PNV o CiU- han sido nefastos. Incluso hay quien dice que no hay nada que se parezca más a una dictadura que gobernar con mayoría absoluta (con la diferencia no pequeña que en democracia se vota cada cuatro años).
La sociedad afortunadamente es plural y pese a las limitaciones de la ley electoral para enmascararlo es bueno que las instituciones reflejen esta pluralidad y se gobierne de acuerdo con esta realidad. No es pecado gobernar en minoría y que el equipo de gobierno haga el esfuerzo de diálogo para pactar con unos o con otros sus propuestas que seguro que es enriquecedor, mejora las propuestas y evita las alcaldadas del “ordeno y mando”. Esta cultura está casi por estrenar en el país y evitaría que una minoría que roza el 25% del censo (que es lo que normalmente da la mayoría absoluta) impusiera su ley al resto de la población.
Un pequeño inciso sobre la demoscopia. Pueden haber sorpresas, los partidos que han salido de la nada y de golpe han ocupado los primeros puestos en los sondeos les puede pasar como la espuma, que sube muy rápido pero baja con la misma velocidad. Y esta reflexión va especialmente para Podemos.
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