El Índice de Precios de Consumo (IPC) subió un 0,9% en abril respecto al mes anterior y elevó una décima su tasa interanual, hasta el -0,6%, debido a los servicios telefónicos y al encarecimiento de los precios de la gasolina y de la electricidad. Registra, curiosamente, la misma subida que en abril de 2014, el 0,9%.
Por tanto, el IPC volvió a moderar su tasa interanual en abril al registrar su tercer ascenso consecutivo tras la subida de 2 décimas en febrero y la de 4 décimas en marzo. No obstante, el IPC interanual encadena su 10ª tasa negativa. Y es el 12º mes en 19 en el que los precios muestran tasas interanuales negativas.
Parece evidente que la economía española se aleja de la amenaza de una deflación estructural, porque la inflación subyacente, que no incluye los precios de los productos energéticos ni de los alimentos no elaborados, aumentó 1 décima, hasta el 0,3%, después de 3 meses estancada en el 0,2%. Y el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) situó su tasa anual en el -0,7%, una décima más que en marzo.
“Creemos que lo más importante del dato de inflación es su contribución a la consolidación de la economía. Es clave para ello el mantenimiento y, en la medida de lo posible, la recuperación del poder adquisitivo de los españoles, tras tantos años de profunda crisis”, señala el director general de Genworth en España, Ernesto López.
En ese marco es también significativo el acuerdo entre patronal y sindicatos, que recoge una subida salarial de hasta el 1% este año y de hasta el 1,5% para 2016, y que garantiza que “el sumatorio de los salarios de ambos años será mayor a la suma de las inflaciones de los mismos, en función proporcional de los salarios inicialmente pactados”. De esta forma, el acuerdo establece una cláusula de garantía salarial bianual por la que las subidas salariales conllevarán una ganancia de poder adquisitivo respecto al IPC acumulado al término del segundo año.
“El control de la inflación y la ganancia de poder adquisitivo de los españoles, junto a las mejores expectativas en el mercado laboral y en la financiación, deberán estimular el consumo y, por tanto, la demanda interna”, señala Ernesto López.
“Así, y tras una profunda y prolongada crisis, esperamos que la economía española entre en un ciclo de inversión y de creación de empleo. Para ello, necesita profundizar en las reformas, especialmente en las que contribuyan a incrementar la flexibilidad y la competitividad de las empresas, como las del mercado laboral”, concluye el director general de Genworth en España.
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