Van dos personas en un globo aerostático y tras una tormenta terminan en un prado, sin saber dónde estaban. Ven a un pastor y le preguntan: “¿dónde estamos?”. El pastor responde: “En un globo”. El viajero le dice al otro: “Respuesta de abogado. Exacta pero inútil”. En lugar de abogado, también vale poner consultor o cualquiera de esas profesiones que se caracterizan por no ‘mojarse’ nunca.
Este chiste me viene a la memoria oyendo a los políticos tras las elecciones autonómicas y locales. Menos mal que en esta ocasión no ganaron todos, que suele ser lo habitual. Muy digno el reconocimiento de la derrota por parte de la candidata de IU al Ayuntamiento de Madrid, Raquel López, que por cierto sufrió la anécdota de una jornada electoral sin incidentes, ya que el representante de la Administración en el Colegio Ramón María del Valle Inclán de San Blas en Madrid le dio un ataque de inquisidor y trató de impedir que las cámaras retrataran su voto alegando que faltaba una autorización (ese burócrata, que por cierto no ha sido desautorizado por nadie del Gobierno ni de la Junta Electoral, lo que debería leerse es la Constitución).
López fue muy sincera: “nos hemos acomodado”. Mucho más que su ‘jefe’, Cayo Lara, que lloró sobre la leche derramada cuando lamentó que no fuera posible un bloque de izquierdas, olvidando que el PP llegó al poder a Extremadura con los votos contra natura de IU (que ahora, lógicamente, han perdido) y que ha sido IU la que más piedras ha puesto en el camino a Ahora Madrid y alianzas similares.
A Rosa Díaz, en cambio, no se le va la soberbia ni siquiera al despedirse como jefa de los ‘magenta’. UPyD desaparece del mapa político relevante porque no ha sabido leer los cambios que se avecinaban y porque cometió el error de rechazar una fusión con Ciudadanos que era de libro.
El PP, muy oportunamente, llama ahora a respetar la lista más votada. ¿Por qué no lo hicieron en la Comunidad de Madrid en su momento y recurrieron al ‘tamayazo’ para impedir el triunfo de Rafael Simancas? ¿O en Extremadura, cuando se aliaron con IU para arrebatar el poder al PSOE? Y hay muchos más ejemplos.
No había más que ver la cara de Esperanza Aguirre para comprobar que la victoria pírrica del PP es en realidad una derrota. Sí, gana en 9 autonomías y en 37 capitales, pero es muy probable que no gobierne casi en ninguna. Sobre todo, si Ciudadanos es inteligente, no olvida los insultos recibidos desde el PP durante todo el proceso electoral y desde antes, y se suma a la mayoría social progresista que emana de estas elecciones, harta de tanto ajuste, de tanto recorte, de tanto ataque al Estado del Bienestar y a las conquistas sociales, y de tanta corrupción.
Si se logra mantener en el poder, el PP lo va a pasar muy mal porque personajes como Cristina Cifuentes no se caracterizan precisamente por su talante dialogante. Por mucho que ahora presuma del talante, queda su paso por la Delegación del Gobierno en Madrid, que deja los mayores ataques a las libertades públicas y a los derechos humanos que se recuerdan en la democracia. La verdad, prefiero a Gabilondo, que además de parecerlo es buena persona.
Y así una larga lista de dirigentes de la derecha (con la notable excepción de Monago en Extremadura, y posiblemente porque no le quedaba más remedio) Y porque su gobierno penderá siempre del hilo de la moción de censura propiciada por unos socios hartos de los compromisos incumplidos y del malestar de sus votantes.
El PSOE, que recupera parte del terreno perdido tras los desatinos de la última etapa de Zapatero y sus ajustes y recortes (¿cuándo aprenderán que quien toca las pensiones, pierde las elecciones?), tiene una oportunidad para demostrar que puede gobernar con la izquierda, por mucho que ahora la derecha agite de nuevo el fantasma del Frente Popular.
Espero que los socialistas no comentan el inmenso error de, por mor de la dichosa gobernabilidad , dar una alcaldía o un Gobierno autonómico al PP. En las elecciones generales de noviembre/diciembre (si no termina Rajoy adelantándolas) recibirían tal varapalo que estarían como IU o UPyD. Al borde de la extinción.
Así que Pirro, el rey de Epiro que tras ganar una batalla sobre los romanos proclamó tras ver la pérdida de miles de sus hombres que “otra victoria como ésta y volveré sólo a casa”, es quien de verdad ha ganado las elecciones.
Porque una victoria pírrica es aquella que se consigue al precio de muchas pérdidas, de modo que termina convirtiéndose en una derrota. Sólo hay que esperar unas semanas para comprobar en cuántas comunidades autónomas y ciudades termina gobernando el PP después de haber ‘ganado’ estas elecciones.
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