Ya sonaba raro que Tsipras expusiera las líneas maestras de un acuerdo tan detalladamente y que el tal acuerdo supusiera una bajada de pantalones de los acreedores en toda regla, pero durante toda la tarde de ayer solo funcionarios de la UE desminitieron al jefe del gobierno griego.
Hoy la cosa ha cambiado, con Schauble negando la mayor y asegurando que ni siquiera se está cerca de un pacto, la Comisión Europea, más de lo mismo, y hasta la jefa del FMI, Chrstine Lagarde, que ve mejor comunicaciòn pero no acuerdo, ni siquiera cercano.
A la vista de todo esto, desde Grecia han matizado, ahora es que se está muy cerca de un acuerdo y que se puede cerrar en los próximos días, advirtiendo que si no se logra el acuerdo habrá consecuencias y no solo financieras.
Lógicamente, las expectativas creadas ayer se han ido abajo, pero por alguna razón el mercado se niega a no creer del todo a Tsipras. Era demasiado concreto, demasiado rotundo como para ser rotundamente falso, así que han retrocedido pero menos de lo que subieron ayer, dejando el saldo en ‘moderadamente optimista’.
Vaya usted a saber qué está pasando de verdad en esa negociación, pero da toda la sensación de que esta nueva salida de tono de los griegos ha terminado de poner de los nervios a los acreedores. En cierto modo, les ponen contra las cuerdas y el tiempo apremia. Lo que no se sabe es cómo está negociando la parte griega, solo se conoce la parte de las declaraciones absurdas de Varoufakis o Tsipras.
Pero, ya digo, en el mercado se tiene la sensación de que no fue un ‘invento total‘ y que nos podrían sorprender con un acuerdo este fin de semana, lo que ha llevado al comienzo de un cierre ordenado de posiciones cortas durante la mañana, no vaya a ser que el lunes se desate la euforia desde la apertura y ya sea tarde. Esta dinámica ha mantenido las pérdidas de la mañana en términos muy razonables para lo que se estaba viviendo, como se puede apreciar en este gráfico intradiario del Dax:
La mayor causa de la caída final es la apertura en Wall Street, negativa donde las haya, con malos datos de confianza del consumidor y de peticiones iniciales de desempleo. Otras veces se lo han tomado por la parte positiva, pero esta vez tocó caer en un primer momento.
Y mucho ojo con la que se está liando en la Bolsa china, donde los brokers van subiendo márgenes en lo que parece una estrategia orquestada para evitar graves problemas en caso de estallido de la aparente burbuja que vive el mercado chino.
Al cierre, el Dax se dejó un %, el FTSE avanzó un 0,11%, el CAC cedió un 0,86% y el Ibex un 0,42%. Por cierto, la Bolsa de Atenas bajó un 1,62%, pero el saldo que presenta de las dos últimas sesiones es netamente favorable.

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