Una Europa kafkiana pone a sus Bolsas contra las cuerdas

29/05/2015

Miguel Larrañaga. Luego se quejarán y hablarán de los 'malditos especuladores' y cosas de esas, pero conviene que se acuerden de la cantidad de memeces que han hecho y están haciendo. han creado una Europa kafkiana que ha puesto contra las cuerdas a sus propias Bolsas.

Comencemos por el principio. Grecia logra entrar en el euro maquillando sus cuentas mientras los socios miran para otro lado. Resulta que el presupuesto militar griego es desmesuradamente grande para el país que es, por aquello de la frontera con Turquía y del asunto chipriota, y a las industrias militares alemana y francesa les conviene más dentro del euro que fuera, no vaya a ser que se eche en manos estadounidenses.

En 2008 estalla la crisis subprime tras la quiebra de Lehman Brothers y las cosas se ponen serias en todo el mundo. La crisis deja al descubierto que los cimientos de la banca europea son claramente defectuosos y que las políticas de riesgo crediticio que han llevado son inapropiadas. Y no solo la banca española, que conste.

Esta crisis deja también el aire los problemas de Grecia para equilibrar sus presupuestos y pronto se descubre el pastel de que se usaron argucias contables (legales en aquellos momentos) para camuflar deuda. En lugar de echar a Grecia de la UE, se rescata al país con un programa impuesto que es imposible que Grecia lo cumpla y que además terminará de estrangular su economía.

Pero no sólo no se pone en la calle a los griegos por haber ocultado su déficit real entre otros aspectos. También se premia a quien diseñó la argucia, Mario Draghi, entonces responsable de Goldman Sachs en Europa, que fue el banco encargado de guiar a Grecia por el proceloso mundo de las trampas contables. Draghi se convierte en presidente del BCE.

La crisis da lugar a una profunda división entre los socios del norte de Europa y los del Sur. Los del Norte acusan a los del Sur de manirrotos e imponen, liderados por la Alemania de Ángela Merkel, severos programas de ajuste, de adelgazamiento del sector público, de rebaja de las pensiones o de control el déficit público. La austeridad termina de paralizar la economía generando paro por arrobas y generando en el Sur la idea de que sus socios del Norte son insolidarios.

Poco después se percatan de que el plan para Grecia es un desastre ya que sigue en entredicho que los acreedores cobren. Para arreglarlo lanzan un segundo rescate calcado del primero y aún más exigente en cuanto a reformas con Grecia.

Lo que está en juego es el estallido mismo del euro. Se llega a rumorear que se implantaría un euro nuevo para los países del sur. Por esta época, Mario Draghi pronuncia su hasta ahora más importante discurso en defensa del euro, advierte que el BCE «hará todo lo que esté en su manos para defender la moneda única y, creánme, hay muchas cosas que podemos hacer».

Todo el mundo encuentra estas palabras como la confirmación de que habrá una QE al estilo americano y se alivia la tensión sobre el euro al tiempo que arrecia la tensión interna ya que Alemania no quiere ni oír hablar de una políica de estímulos. El enfrentamiento Norte-Sur en la UE se hace cada vez más patente. La crisis apenas se nota en el Norte en tanto que el Sur paga con ‘sangre de paro’ los recortes y exigencias alemanas.

El descontento social invade Grecia y termina por llevar al Gobierno a un partido de aficionados recién llegados a la política y extremadamente populistas. Una de sus principales promesas es renegociar la ingente deuda que tiene el país. Empieza a hablarse de quitas y hasta de no pagar, pero la realidad se impone y tienen que negociar un tercer rescate porque no tienen dinero ni para pagar a los funcionarios.

Los acreedores de Grecia vuelven a sentarse a negociar con la misma postura que mantienen desde hace cinco años y que no ha resuelto el problema. El cambio es que el Gobierno griego que se sienta enfrente no tienen ninguna intención de negociar de nuevo sobre bases que se ha demostrado fallidas.

Lo que parecía una postura de alguna lógica por parte del gobierno griego en realidad no lo es y la negociación se convierte en un esperpento, con un ministro que no sabe ni quiere negociar y un jefe de gobierno que anuncia acuerdos que no existen. Los socios comunitarios no se atreven a romper la baraja y dejar al país a su suerte, un seguro ‘default’ y el abandono del euro para poder devaluar moneda como medida defensiva.

En medio de todo este lío, los estímulos que por fin ha puesto en marcha el BCE son poco efectivos y en lugar de una mutualización del riesgo, éste se ha fragmentado y compartimentado, de forma que son los bancos centrales nacionales los que actúan como ‘agentes del BCE‘ en las compras de ‘papelón’ a los bancos, asumiendo buena parte del riesgo.

¿Por qué no dejan a Grecia a su suerte? Porque en estos años de crisis griega, los bancos han logrado quitarse de encima buena parte de la deuda griega que acumulaban y ahora mismo los mayores tenedores de deuda griega son ¡¡el BCE y los bancos centrales nacionales!! Un default griego podría causar problemas serios de capitalización que, llegados al extremo, llevaría a los socios a tener que recapitalizar el BCE y los bancos centrales en problemas, con lo que la deuda griega terminaría siendo pagada por todos los europeos.

¿En verdad les extraña que las Bolsas europeas bajen? Lo realmente extraño es que no estén hundidas y entre los mayores misterios que pueden encontrarse en todo este asunto está este gráfico:

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¿Por qué ha subido la Bolsa de Atenas precisamente cuando más cerca del desastre está Grecia? El resto de Bolsas europeas llevan en el mismo periodo la tendencia inversa, lo que demostraría claramente que los inversores tienen claras dos cosas: que habrá acuerdo aunque sea malo y que el verdadero riesgo no está en Grecia.

Hoy se ha bajado con cierta dureza al amparo de la constatación de que desde el FMI no van a echar una mano a Grecia a limar asperezas en la negociación. La directora gerente de la institución, habitualmente dialogante, se ha mostrado harta de las triquiñuelas griegas.

Ahora, el último clavo ardiendo al que agarrase es un rumor esparcido hoy en el mercado que asegura que Merkel habría dado orden de llegar a un ‘acuerdo chapuza’ que permita a Grecia pagar el 5 de junio al FMI y seguir negociando más discretamente y alejados de los focos durante el verano.

Aún así, el Dax ha perdido un 2,26%, el FTSE un 0,80%, el CAC un 2,53% y el Ibex un 1,45%. El índice del país afectado, el de la Bolsa de Atenas, solo ha perdido un 1,44%. Cosas veredes, amigo Sancho.

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