Preparados, pero ¿para qué?

18/03/2011

M. L.. 18-03-2011

Los mercados vuelven de nuevo sus ojos hacia el horizonte libio. Se les acumula el trabajo, porque con el rabillo del ojo siguen atentos a la central nuclear japonesa (de la que, afortunadamente, no sigue saliendo malas noticias). Naciones Unidas ha conminado a Gadafi a cesar en sus ataques a la población y las potencias occidentales aseguran estar preparadas para una intervención a gran escala en Libia, «Estadmos preparados» ha dicho Obama, pero no ha respondido a la gran pregunta: ¿para qué estamos preparados?

Mucho me temo que en realidad no etamos preparados en absoluto para el horizonte global. El petróleo vuelve campar por sus respetos, lo que pone sobre la mesa de nuevo dos fantasmas que van de la mano. De un lado, la vuelta de la inflación. Y de otro, la frustración de una incipiente recuperación de la economía. Más aún: si no hay recuperación y sí inflación podemos estar ante un cóctel auténticamente explosivo de estanflación, uno de los peores escenarios posibles para la economía y para el que menos recetas se conocen.

Y los mercados lo acusan de nuevo. Cierto es que los índices americanos han cerrado en positivo y han dejado las cosas en términos semanales en un lugar bastante aceptable, pero no es menos cierto que el inicio de la sesión apuntaba mucho más y que a medida que pasaba el tiempo se ha desinflado. Es viernes y con fin de semana con posibles n0ticias y eso siempre es amigo de las ventas, lo que se ha notiado bastante en las últimas horas de la jornada americana.

¿Qué hacer en estas circunstancias? Dependiendo de la posición que tengamos ante el mercado se pueden hacer varias cosas. Si se está el liquidez, mejor seguir así. Si aún se está dentro del mercado, cruzar los dedos e ir buscando sitios para una posible salida ahora que el pánico parece que ha superado sus peores cotas. Incluso, simplemente ajustar los stops y dejar que las cosas sigan su curso es una buena opción que limitará las pérdidas en el supuesto de que las cosas vayan a peor y siempre nos permitirá aprovecharnos de una recuperación del mercado que ahora mismo, para ser sinceros, no se vislumbra a corto plazo. La última opción es empezar a pensar en abrir cortos selectivos sobre activos claramente bajistas. Es la más arriesgada de las opciones y la que requiere estár más encima del mercado, al minuto, pero es una posibilidad que está ahí y que siempre hay que valorar.

Si quieren saber mi opinión, yo he elegido desde el comienzo la opción de ajustar stops porque tengo la idea de que el fondo de mercado es alcista y dos convencimientos. El primero, que Gadafi no se enfrentará al mundo a pecho descubierto. Y dos, que los japoneses lograrán aminorar el desastre. Es mucho confiar en ambos casos, pero a veces no queda otro remedio que tomar partido y yo lo he hecho así, asbiendo que cualquier otro escenario es perfectamente posible e incluso más probable que el que yo he elegido.

Y mientras esperamos que los acontecimiento sigan su curso, sólo queda reseñar que el mejor de los índices americanos fue el Dow Jones, con una subida del 0,71%, seguido por el S&P 500, que avanzó un 0,43%, dejando al Nasdaq con un avance de sólo un 0,29%. Eso sí, el balance de valores que subieron y el que bajaron es favorable a los alcistas por algo más de 2 a 1, lo que siempre es un síntoma positivo.

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