La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió este viernes en Viena mantener su techo de producción, donde los precios siguen bajo presión. La gran mayoría de analistas y observadores esperaban que el grupo de 12 países mantuviera en 30 millones de barriles diarios su tope oficial, pero que en la práctica se ve superado de forma regular.
Minutos antes de comenzar la reunión, el ministro saudí Ali al Naimi, el más influyente, afirmó a la prensa que últimamente «la demanda ha estado aumentando y el suministro bajando». «La situación está mejorando, y esperamos que siga haciéndolo», dijo Al Naimi.
El ministro iraní Bijan Zanganeh aseguró que el actual nivel de precios «no es bueno para muchos de los miembros de la OPEP», y añadió que «la mayoría de los miembros del cártel cree que un precio en torno a 75 dólares es un precio justo» para productores y consumidores. «Todo el mundo desea vender a un mejor precio sus productos, pero el mercado pone el precio», observó el ministro ecuatoriano de Hidrocarburos, Pedro Merizalde.
El gobierno de Nicolás Maduro anunció el martes una propuesta venezolana de crear un grupo técnico de trabajo permanente entre países miembros y no miembros de la OPEP, para seguir mejor el mercado y estabilizarlo. Sin embargo, el secretario general de la OPEP, Abdallah El Badri, señaló que la propuesta no ha sido presentada formalmente y que por lo tanto no sería debatida este viernes.
Desde finales de 2011, la OPEP, que bombea el 30% del crudo mundial, mantiene en 30 millones de barriles diarios su tope oficial de producción. Pero en la práctica producen alrededor de 1 millón de barriles suplementarios, pese a la caída del 60% registrada en los precios entre junio pasado y enero de este año. Y si bien han recuperado parte desde febrero parte de los perdido, se mantienen en el entorno de los 60 dólares el barril (Brent), frente a los más de 100 dólares de antes de la crisis.
Varios países manifestaron que no están contentos con el nivel actual de precios, como Venezuela, Angola, Ecuador, Irak y Kuwait, y expresaron que quieren un barril a entre 75 y 80 dólares. Sin embargo, la OPEP, que no ha dejado de perder influencia en las últimas décadas, no parece querer arriesgarse a recortar su producción no a dar paso a tecnologías alternativas como el fracking
Asumiendo que los petróleos no convencionales son un fenómeno duradero, los países de la OPEP parecen decididos a seguir produciendo a pleno régimen, y por lo demás, confiar en que la demanda mundial devuelva los precios a niveles más altos.
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