Miedo a que lo hagan bien

14/06/2015

Josep M. Orta.

 

Dicen que cuando la ya alcaldesa de Barcelona se entrevistó con los dirigentes de Fomento, su presidente. Gay de Montallá, le pidió que no estropeara lo que considera que es un modelo de éxito de Barcelona a lo que Ada Colau le replicó con un “porqué cree que me han votado”.

Hay determinados sectores que están indignados por el resultado de las elecciones como si el poder fuera un patrimonio personal suyo. Son muchos los dirigentes populares que se han rasgado las investiduras advirtiendo que en muchos municipios se ha instalado la “radicalidad, extremismo e intolerancia”. En este no saber perder puso la cereza que adorna el pastel el propio Mariano Rajoy cuando calificó los pactos de “excéntricos y sectarios”. Quizás porque además del poder político tienen muchas otras prebendas a perder.

Uno tiene la sensación de que ni en La Moncloa ni en Génova han querido entender nada, que la palabra de Rajoy y sus designios son “palabra de Dios”, que su discurso de que “España se recupera” se contradice con lo que perciben millones de españoles, que la corrupción quizás está más que extendida en sus filas y que su interés por combatirlo es más que relativo. Que son millones de personas los que juzgan que con sus políticas se han arruinado y por ello promocionan un cambio que además ha conseguido ilusionar a no pocos.

Tienen razón los populares en estar nerviosos y exteriorizar su indignación. Con su mayoría absoluta han actuado sin escuchar a nadie y haciendo y deshaciendo a su antojo y ahora sus sustitutos les pueden pedir cuentas, no se sabe que encontrarán si levantan las alfombras pero muchos sospechan que la gestión que han hecho de los dineros públicos hay mucho que explicar.

Hay otra razón, más política, que justifica los improperios de aquellos que estos días han perdido una parte de su poder: la posibilidad que los advenedizos gobiernen de otra forma y por ello reciban el aplauso del común de los mortales. La posibilidad de que los nuevos gobiernos autonómicos y municipales no sólo no se hagan daño sino que además dirijan las instituciones con el beneplácito de una gran mayoría les saca de quicio.

Ahora han sido las elecciones municipales y autonómicas donde han perdido cuotas muy significativas de poder, pero pasado mañana serán las generales donde pueden pasar a la oposición.

Y si siguen con esta actitud prepotente de valoraciones de los resultados, pueden ir de victoria en victoria hasta el desastre final. No sólo puede haber otra manera de hacer política si no que además puede que lo hagan si no bien, sí a gusto de una gran mayoría.

¿Te ha parecido interesante?

(+4 puntos, 4 votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.