La clave de la jornada ha podido estar en un rumor que se ha esparcido por el mercado y que habla de la convocatoria para este domingo de una Cumbre Extraordinaria de la UE para tratar de salir del atolladero griego. En esa reunión, desmentida por la propia Comisión Europea pero no negada con rotundidad, se fijaría si es posible el acuerdo o si se procede a la salida de Grecia del euro.
Lo que parece claro es que si lo del domingo está un poco en el alero, la reunión del jueves en el Eurogrupo va a dar mucho más de sí que aquello de elegir entre el holandés de apellido impronunciable y el español que salvó a la UE de un problema realmente serio, que rescatar a España era una tarea de un calado casi imposible de determinar.
Esa reunión del jueves, en la que la elección del nuevo jefe del Eurogrupo es el señuelo, debe ser definitoria en lo referente a qué está dispuesta la Unión Europea a ceder para lograr un acuerdo con Grecia y qué líneas rojas va a tener que transgredir Alexis Tsipras si quiere realmente el acuerdo.
Pero vayamos por el orden cronológico. La sesión comenzaba como cabía prever, con una caída de las buenas como consecuencia de la ruptura técnica entre la UE y Grecia y de la creciente tensión entre las dos partes. No mejoraban las cosas si se tiene en cuenta que Tsipras ha repartido estopa para sus socios, acusándoles de querer humillar al pueblo griego, y para el FMI, a los que ha calificado directamente de criminales. Un estilo negociador realmente curioso.
Pero tras la debacle aparecieron las primeras órdenes de compra favorecidas por la extrema sobreventa en la que se encuentran los índices y por la llegada de nuevo a las zonas de soporte en las que ya se rebotó el pasado miércoles.
Como un reloj, apareció por el mercado el rumor correspondiente y los índices iniciaron una escalada que les ha llevado no solo a recuperar lo perdido en la apertura, sino en algunos casos también lo que se dejaron en la sesión de ayer.
En el Dax alemán se ha pasado en un sólo día de coquetear con los 10.800 puntos a recuperar los 11.000. No está nada mal, la verdad. El resto de mercados no le ha ido a la zaga con una sola excepción, la Bolsa griega, donde puede más la retirada en tromba de los que se posicionaron pensando en un acuerdo que la asunción de riesgos pensando en que aún es posible.
Al fin y al cabo, si no hay acuerdo, se supone que las Bolsas europeas podrán resistir mejor. Habrá sangre, seguro, pero pasados unos días podrá recuperarse la «normalidad». En cambio, para Grecia lo previsible es el batacazo casi perpetuo y, lo que es peor, el corralito. Y en eso sí que no quieren pensar los que se atrevieron a posicionarse semanas atrás. Incluso, los más tempraneros habrán hecho jugosas ganancias…
Al cierre, el Dax avanzó un 0,54%, el FTSE se dejó un 0,01%, el CAC se apuntó un 0,51% y el Ibex un 0,27%. El índice de la Bolsa de Atenas perdió nada más y nada menos que un 4,77%.

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