“La tragedia griega no tiene soluciones. No hay ganadores, sólo perdedores. Europa también pierde. Europa parece inflexible y obstinada. Es evidente que financiamos a personas que entienden y están prácticamente de acuerdo con la medicina que se prescribe, pero en todo momento cualquier política debe incrustarse en la democracia y ser capaz de establecerse dentro de un plan. Europa no falló, pero jugó a la ruptura”. Es el análisis postreferéndum de Steen Jakobsen, economista jefe del Saxo Bank.
“Syriza y Grecia, sin embargo, probablemente perdieron más. La mera idea de que tendrán un nuevo acuerdo en 24 horas es pura fantasía”, señala este experto. “Éste es un partido de fútbol que se está jugando sin árbitros y sin reglas. Cualquier equipo puede reclamar que ha ganado”, insiste Jakobsen.
“La iliquidez es el mayor riesgo”, subraya el economista jefe del Saxo Bank. La salida de Grecia del euro, el Grexit, es el escenario base: “Hay un 25% de probabilidad de que Europa encuentre la situación geopolítica demasiado importante como para extender la ayuda a Grecia a pesar de las duras palabras, pero sigue habiendo un 75% en contra”. Jakobsen pronostica una caída del 5% en las acciones, expansión de entre 25 puntos básicos y 50 en el ‘spread’ de la renta fija.
Para el departamento de Estrategia de Mercados de Banca March, si el BCE decide restringir o congelar la línea de liquidez de emergencia a la banca griega, esta se quedaría sin efectivo, y «probablemente» el Gobierno de Grecia tendría que capitalizarla con pagarés convertibles en euros, «una divisa paralela de facto», lo que supondría el «primer paso hacia el abandono del euro».
«Se trata de una crisis institucional más que económica, con las dos partes atrapadas en su discurso beligerante durante las negociaciones y el referéndum», explican los analistas de Banca March. Éstos consideran que las instituciones europeas se verán obligadas a sentar un «mal precedente» tanto si permiten que la crisis en Grecia «vaya a mayores», como si ceden en su postura «y se avienen a negociar mejores condiciones», porque supondría un «acicate» para los euroescépticos.
Banca March destaca la presión «que ejerce y ejercerá» Estados Unidos sobre los países de la Eurozona para alcanzar un acuerdo con Grecia por sus intereses geopolíticos, que pasan por mantenerle en el euro.
«Pensamos que se alcanzará un acuerdo, quizás no inmediato, pero sí antes del vencimiento del BCE», pronostican sus analistas. El BCE jugará un «papel de máxima relevancia» tanto en la capacidad para mantener la solvencia de la banca griega como mediante la intervención en los mercados de deuda para estabilizar la situación en caso de producirse una reacción «virulenta» con subidas destacadas de los tipos de la deuda, acelerando el programa de expansión cuantitativa (QE).
Desmotivar a populistas y euroescépticos
El equipo de analistas de Bankinter, que dirige Ramón Forcada, calcula que la salida de Grecia del euro costará 400.000 millones de euros, incluyendo las líneas de liquidez (ELA) y el Target 2 (sistema de compensación de fondos de liquidez entre bancos europeos). Esta cifra supera la deuda de Grecia, estimada en unos 300.000 millones de euros.
Las Bolsas caerán un 5% acumulado en la semana, las primas de riesgo italiana y española rozarán los 200 puntos básicos «en el peor de los casos» y el euro caerá hasta los 1,05 dólares. Pero «poco a poco, Grecia quedará aislada y se pondrá de manifiesto que pesa menos del 2% del PIB de la Unión Europea y que su capacidad de contagio es reducida». «Será la economía griega la que se bloquee. Con el tiempo, esto reforzará el euro, porque hará más confiables a los países que a él pertenecen», señalan los analistas de Bankinter.
El verano será «difícil», pero los analistas de Bankinter recomiendan “no salirse del mercado”, sí vender valores con mucha deuda griega, entre los que citan al grupo bancario francés Crédit Agricole, que tiene 3.200 millones de euros en deuda griega.
Lo más probable es que «se reestructure la deuda griega sin quitas, que la economía de Grecia sufra enormemente, que el ciclo expansivo europeo se debilite un poco y que los mercados soporten el impacto con cierta dignidad». Bankinter cree que habrá extensión de la deuda a plazos muy largos, primer vencimiento dentro de mucho tiempo y sin intereses, pero sin quita, a cambio del compromiso griego de conseguir superávit primario modesto, pero creciente.
«Esto permitirá generar la expectativa de que la deuda nominal terminará devolviéndose, desmotivando a otros populismos europeos. Parece el desenlace más probable, puesto que ni Grecia ni el resto de la UEM quieren, ni pueden permitirse la salida de Grecia del euro por coste, ni por geoestrategia, Grecia no puede caer dentro de la órbita de influencia rusa y en esto EEUU tiene mucho que decir”, concluyen los analistas de Bankinter.
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