Indra aflorará pérdidas por 395 millones de euros, de los que sólo tendrían efecto en caja 87 millones. Cerca de 35 millones de euros impactarían antes del 31 de diciembre de este año, quedando el resto distribuidos en los próximos ocho ejercicios. De la cifra de total, la cantidad más elevada -260 millones- proceden de cambios en las previsiones y expectativas sobre proyectos, y algunos serán suspendidos por no ser suficientemente rentables. Otros 135 millones tiene su origen en la revisión del valor de activos, fundamentalmente en Brasil.
Estas son cifras que enmarcan el plan estratégico, que ha sido bien recibido por los inversores, e Indra ha cerrado la jornada en Bolsa con una subida del 13%. Y lo que parece evidente es que el actual presidente de la empresa tecnológica más importante de España, Fernando Abril Martorell, va a dar la vuelta al grupo, sobre la base de lo recortes de los costes, el enfoque en negocios con elevados márgenes y en los que la compañía tenga alto nivel competitivo en el mercado nacional e internacional.
El plan va acompañado de objetivos financieros en el horizonte del año 2018; y tomando como base las cifras alcanzadas en 2014 se intenta un crecimiento de las ventas entre el 2,5% y el 4,5% en tasa anual acumulada compuesta, margen EBIT recurrente entre el 10% y el 11% para ese ejercicio y una generación de cash flow libre de alrededor de 200 millones de euros, que representa aproximadamente un 6% de las ventas esperadas en dicho año.
Para la consecución los objetivos se han establecido objetivos prioritarios, como el recorte de deuda y, en conjunto, Indra ha fijado un plan de ahorro de costes que se espera que pueda llegar a suponer entre 180 y 200 millones de euros anuales. Este plan se segmenta en actuaciones principales: reestructuración organizativa por un importe aproximado de ahorros de 120 millones de euros, disminución de los costes de producción por 30 millones de euros y de las pérdidas entre 20 y 40 millones de euros.
El grupo admite que el resultado final de dicho plan podría variar en función de aspectos laborales y señala que ha iniciado el proceso de conversaciones con los sindicatos en España y que está además sujeto a las negociaciones que va a mantener en los distintos países donde opera.
El control de la marcha de los se convierte en un asunto trascendental para su futuro, ya que los responsables de cada uno de los negocios realizaránn estimaciones para controlar au evolución. En ese análisis «se prestará más atención a aquellos proyectos con una mayor probabilidad de desviación sobre el plan y por tanto de tener un impacto financiero negativo».
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