Truhanes del Mississipi

10/07/2015

Antonio de Oyarzábal.

Eso es lo que son esos negociadores helenos que nos cortan la respiración, unos jugadores profesionales que tensan los nervios de sus oponentes con la esperanza de que estos acaben por perder la calma y acepten la derrota de sus posiciones solo por librarse del martirio que supone seguir la partida.

          Y como táctica no parece que les vaya mal. Porque al final saben que Europa no puede permitirse el lujo del «grexit». El abismo es demasiado negro, profundo e ignoto, por muchos «cortafuegos» que nos vendan. Si los mercados se ponen bravos,si la desconfianza vuelve a imperar en las bolsas mundiales, no hay cortafuegos que nos salve de las violentas sacudidas de unos capitales sin cara y sin nombre pero con sensibilidades a flor de piel. Y allá se van nuestros esfuerzos para recuperar confianzas, para reducir primas de riesgo y financiar con normalidad unos niveles de deuda pública y privada, en todo caso demasiado altos .
          Esa misma treta de jugador fulero que ha supuesto el referéndum cuando el acuerdo global ya parecía al alcance de los dedos,solo tiene una explicación de cara a su propio electorado interno: un «¡a mí la legión!» con tintes demagógicos para lograr un cheque en blanco que les permita firmar en condiciones extremas unos acuerdos que así ya no necesitan más explicaciones ni en la calle ni en el Parlamento.Mientras, los acreedores y demás firmantes se las verán y desearán para convencer a sus respectivas Asambleas Nacionales – incluido el temible Bundestag – y a sus opiniones públicas. No está mal como jugarreta.
         Visto lo visto estas últimas semanas, cabe preguntarse si Grecia es un socio de fiar, un aliado, un amigo con el que compartimos mesa y mantel ( y hasta cama, mucha cama ).Y no es solo por el volumen de lo prestado, por las cuentas trucadas hace años y por un populísmo que tan bien sabe manejar el actual Gobierno de Atenas de casa para adentro. Es que en la mesa de juego también está el papel de Grecia en la Alianza Atlántica, un pulso silencioso exacerbado al parecer por una poderosa y siempre influyente Iglesia Ortodoxa muy fiel a su sumisión espiritual y su obediencia al Patriarcado de Moscú. Por disparatado que parezca, hay quien no vería mal en aquellos círculos eclesiásticos una «reversion de alianzas»si a los ojos del pueblo griego Europa fuera la aparente responsable de una salida del euro y de la UE.
         Hay otro aspecto a tener en cuenta: en el seno del Gobierno heleno, unos miembros que pertenecen a un partido, socio de conveniencia de ideología muy nacionalista pero indispensable para asegurar mayorías parlamentarias, han establecido una «linea roja» particular en los presupuestos militares, un tabú intocable para ellos a pesar de suponer un 2% del PIB nacional, muy por encima de los demás socios comparables de Europa.
        Si a la postre se consigue una «fumata bianca», una firma en la hora veinticinco, podremos disfrutar de las vacaciones o solo preocuparnos de las habituales temperaturas meteorológicas.Y así, hasta la próxima.

¿Te ha parecido interesante?

(Sin votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.