Contra todo y contra todos

23/03/2011

Miguel Larrañaga. 23-03-2011

Está visto que estamos ante una marea de malas noticias. Por si no era malo el panorama conocido, hoy se añadía la votación del plan de recorte del gasto de Portugal, con sus dimes y diretes entre los partidos y la perspectiva de una no aprobación que llevará al país vecino directamente a un rescate comunitario (siempre que lo pidan, claro). La buena noticia es que esta vez los inversores parecen haber distinguido claramente que existen dos países distintos en la Península Ibérica y nos han dejado relativamente en paz. Entre eso y que los resultados de Inditex fueron realmente buenos y propició un subidón del valor, en el Ibex nos las prometíamos felices.

Pero con lo que no se contaba era con la aparición estelar de Mr. Osborne. El jefe de la economía británica trazó un panorama sombrío, recortó la previsión de crecimiento y aludió a la inflación como el peligro más inmediato, elevando la previsión de crecimiento de precios para el conjunto del año. Nadie pensaba que fuera a ser muy optimista, pero tan pesimista tampoco y, claro, propició una caída de los índices justo en el momento en que parecía querer sacar la cabeza de debajo del agua.

Sentenciados estábamos hasta la apertura de Wall Street y otra vez fue al revés. El mercado si iba arriba con claridad tras unos momentos de titubeo, pero la “noticia de los cuatro” fue mala de solemnidad. Las ventas de casas nuevas marcaron un nuevo mínimo y eso que a finales del pasado año parecieron encaminarse hacia una recuperación, pero los dos primeros meses del año han sido francamente desastrosos.

Total, que entre unas cosas y otras todo se encaminaba hacia un nuevo recorte, con un Dax que, además, sigue aquejado de una falta de fuerzas y de entusiasmo realmente notable. Sin embargo una vez más se cumplió la máxima de que en Bolsa casi todo es al revés de lo que parece. No se sabe de dónde sacaron fuerzas los índices para intentar una recuperación desesperada que llevó a todos los índices europeos de relevancia al terreno positivo.

El problema fue qué hacer en ese momento. Muchas veces entra la tentación de dedicarse a sestear y considerar que el trabajo ya está terminado. El 90% de las veces que esto ocurre, la siesta termina en pérdidas y los índices jugaron con fuego durante los últimos minutos de la sesión y sólo un arreón alcista de último momento propiciado por un discurso de Bernanke en el que avanzaba la creación de un sistema de rescate financiero en Estados Unidos no dependiente de los fondos del Estado (algo parecido al sistema de provisiones español) pareció que volvía a poner las cosas aparentemente en su sitio e incluso algo mejor que en su sitio, sopbre todo porque a la misma hora se consumba el anuncio de toda la oposición portuguesa de que no aprobaría el nuevo plan de ajuste (¿o fue por eso la subida?).

Al cierre, todo parecía en realidad mucho mejor de lo que en realidad fue. Diez minutos antes, los índices estaban pdiendo a gritos la hora, pero a la hora de la verdad marcaban subidas no vistas en toda la jornada. Así, el Dax cerró con un 0,35% de avance, el CAC, que estuvo bien a lo largo del día, sumó un 0,54%, y el FTSE subió un 0,58%. Por lo que se refiere al Ibex, destacar que la subida del 0,59% se produjo con una escasísima aportación del sector financiero. Destacar que la estrella indiscutible fue el Aex holandés, que al cierre marcaba un avance del 0,94%.

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