Uno imaginaba desde la apertura de la sesión que lo importante sucedería a partir de las dos y media de la tarde, momento en el que vería la luz el dato de empleo estadounidense, pero la forma de marear la perdiz hasta ese momento en los mercados europeos ya hacía presagiar que no iban a dar un paso en falso, lo que equivale a decir que no iban a hacer nada que no autorizaran al otro lado del Atlántico.
Y el dato de empleo salió bueno. Aunque en un primer momento se valoró que era algo peor de lo previsto, enseguida los futuros americanos fueron virando hacia el sur y nadie en Europa se atrevió a rechistar lo más mínimo. Vean el gráfico intradiario del Dax y comprueben el ataque de «WallStreetitis»:
Les marco la vela en la que se conoció el dato de empleo americano y juzguen ustedes mismos la reacción posterior. Ni QE, ni BCE, ni Draghi ni nada de nada. Europa tiene pánico a despegarse de Wall Street y quedarse sin referencias y así no vamos a ninguna parte.
Tan lamentable sesión ha servido para dejar en una situación aún más comprometida al Ibex, ese índice que últimamente va retrasado respecto a sus colegas europeos:
La ruptura a la baja de la zona marcada en verde podría representar el inicio de otra temporada de caídas en el selectivo español. Cuidado.
Al cierre, el Dax perdió un 0,81%, el Ibex un 0,67%, el CAC un 0,72% y el Eurostoxx un 0,84%.


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