El movimiento táctico de las autoridades chinas de jugarse la recuperación de su economía a la única carta del cambio de su moneda sigue adelante. Tienen un país con una economía aquejada de grandes males y con un descontento social larvado que no quieren dejar aflorar por nada del mundo. Y han decidido que su crisis la van a pagar otros.
Como ya expliqué ayer, la factura inmediata va a ser pagada por las empresas que tienen intereses en China e incluso por el creicmiento económico estadounidense y europeo, aunque a medi0o y largo plazo, lo que hacen las autoridades chinas es crear una bola de nieve que terminará por arrasarles a no ser que tengan mucha, pero que mucha suerte.
En la transición desde la economía centralizada a un tipo peculiar de capitalismo, China tuvo de su lado siempre el valor de su moneda. Siempre mantuvo al yuan en cambios muy bajos, lo que facilitó su llegada a la cumbre de las potencias exportadoras.
Pero eso siempre tiene un precio y ese ha sido, a pesar de todos los esfuerzos realizados, el fortalecimiento de la moneda y, con ella, la ralentización del auge exportador. Y trtan de volver a la situación en la que les fue bien, es decir, a un yuan claramente infravalorado.
Como quiera que el control del cambio de su moneda lo tienen ellos y no hay cambio de mercado, lo tienen a huevo. Y encima el FMi dice que es un paso en la dirección correcta. Evidentemente, con la que está cayendo en China, el yuan no vale lo que dicen que vale, pero las formas de hacer han metido el miedo en el cuerpo a todos. ¿Se conformarán con el 5% o seguirán hasta el 10, el 30 o el 50?
Ahí está el quid de la cuestión. Se ha desatado una nueva batalla en una guerra que no es nueva, la de la devaluación táctiva de las monedas. Estados Unidos consiguó durante añlos tener al dólar en niveles ridículos por lo barato manipulando el mercado por el simple método de imprimir billetes. Ahora es China la que recurre a la misma técnica con más descaro, por la cara. Y no pasa nada.
Los únicos que, como siempre, nos hemos quedado a verlas venir, somos los europeos. La banda de papanatas que nos dirigen no entraron en la guerra cambiaria con Estados Unidos y permitieron una fortaleza del euro que añadió penurias a los países con más dificultades en forma de paro.
¿Y ahora? Estados Unidos, con los tipos al cero solo podría contrarrestar el movimiento chino con una nueva QE, pero no parece posible en un momento en el que los tiros parecen ir por el otro lado, el de la elevación de los tipos de interés. Europa, por supuesto, a verlas venir.
Cualquiera convence a quien manda en el cotarro, léase Ángela Merkel, de que hay que subir la QE para contrarrestar el movimiento chino. ‘Frau Nein’ fue capaz de ver cómo la situación de millones de españoles, portugueses, irlandeses o griegos empeoraba hasta el límite de lo dramático sin hacer ademán siquiera de un gesto que permitiera un cierto alivio. Claro, que ahora quienes sufren son las empresas alemanas, las exportadoras, las que tienen en China un gigantesco mercado que ahora va a ser más complicado. Tendría cierto delito que ahora todo fuera más ‘flexible’.
Sea lo que sea lo iremos viendo, pero de momento en el mercado nadie quiere quedarse a verlas venir no vaya a ser que los chinos sigan con la máquina de devaluar encendida y nos den un nuevo susto cada día. Lógicamente, lo que ayer era una reacción lógica hoy se ha vuelto algo más irracional porque ha aparecido uno de los habituales compañeros de viaje de estas situaciones, el pánico.
Todos los mercados europeos han roto soportes técnicos de cierta importancia y han entrado en tendencia bajista de corto plazo. Como quiera que con anterioridad las cosas no estaban demasiado boyantes, la cosa no parece que tenga fácil solución de momento.
Vean lo mal que se lo ha tomado el mercado en tiempo real:
Es el gráfico del futuro Mini del S&P 500, conocido en la jerga como MiniSP. Cotiza prácticamente las 24 horas del día y sirve para tomar el pulso de las cosas en tiempo real. Se puede ver la caída inmediata durante la noche europea y con el mercado americano ya cerrado ante la nueva devaluación del Yuan. También se observan las dos aperturas de mercados, la europea y la americana, ambas claramente a la baja.
Eso sí, ya he comenzado a oir eso de que el movimiento chino pone más difícil a la Ffed subir los tipos de interés, así que el primer día que China pare la máquina de devaluar podemos tener un rebote de consideración.
Al cierre, el Dax se dejó un 3,27%, el Ibex un 2,44%, el CAC un 3,40% y el Eurostoxx un 3,21%. Los valores con más «chinadependencia» han vuelto a sufrir, pero hoy las pérdidas se han generalizado mucho más que ayer y ya no hay casi diferencias.
Y un detalle prometido ayer. ¿Por dónde ha roto el Ibex?

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