Nos despertábamos con la noticia de una macroinyección del Banco de China para aumentar la liquidez de su sistema financiero. Los mercados chinos celebraron la decisión y la intensidad demostrada por el Banco de China y terminaron al alza, pero en Europa las cosas fueron muy distintas desde el comienzo.
Por aquí, eso de las macroinyecciones de liquidez se lleva bastante mal ya que muchos recuerdan que fue precisamente una macroinyección del BCE al sistema financiero europeo lo que destapó la crisis de liquidez de los bancos europeos como consecuencia de la «crisis subprime»… Lo que es celebrado en un sitio porque coyunturalmente interesa, visto desde otra perspectiva, asusta.
Y lo que más asusta en Europa es que la economía china esté realmente dañada y que al final se haya generado en el país una burbuja de grandes dimensiones. Los intereses de las empresas occidentales en el país son enormes, así que la preocupación es lógica, pero entre los países europeos es Alemania la que se lleva la palma de la preocupación.
Muchas empresas alemanas tienen establecidos un «carril de doble sentido» con China. De una parte, fabrican allí buena parte de los componentes que necesitan para su fabricación «made in Germany» y luego exportan hacia China buena parte del producto terminado. El sector de automoción es el paradigma de esta situación, ya que el gusto automovilístico de los chinos parece más cercano al europeo que al americano y, dentro de lo europeo, las marcas alemanas, especialmente las de alta gama, se llevan la palma.
Será por eso que cuando en China asoman malos augurios a la Bolsa alemana le entra una flojera que no demuestra en casi ninguna otra circunstancia:
En este gráfico se aprecia cómo el Dax ha saltado literalmente por encima de la media de 200 sesiones dejando un nuevo hueco que, esta vez, convierte en bajista oficalmente al índice alemán. Pero si queremos ver el perfil de la sesión, los pelos se ponen de punta:
Un hueco a la baja que no es capaz de recuperar y desde el medio día comportándose como un auténtico «zombie«, cayendo por minutos y sin freno alguno. Por supuesto, cerró en mínimos de día si siquiera un intento de remar hacia la parte positiva. Ha bajado los brazos al punto de que presenta peor perfil que el mismísimo Ibex:
También ha bajado, también ha cerrado en mínimos del día, pero se le ha visto intentar reaccionar. Incluso en el primer tramo de la sesión llegó a colocarse de nuevo en positivo. Ahora bien, eso podría ser un HCH cuya ruptura nos llevaría otro tanto más abajo… Está claro que cuando las cosas se ponen negativas, se ponen negativas.
Al cierre, el Dax perdió un 2,14%, el Ibex un 1,06%, el CAC un 1,81% y el Eurostoxx un 1,88%. Por cierto, el alegre Aex holandés de ayer hoy ha acompañado al Dax a los infiernos cediendo un 2,04%.
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