El proceso de fortalecimiento del euro es complejo pero vamos a tratar de enunciarlo de forma lo más simple posible. De un lado, tenemos un debilitamiento del dólar como consecuencia de que el mercado cree ahora que no habrá subida de tipos de interés en septiembre, precisamente para no fortalecer al dólar ante la crisis del yuan.
La idea es que las empresas americanas ya se han quejado por la creciente fortaleza del dólar y muchas se han visto afectadas en su cuenta de resultados por este factor, así que añadir presión no tiene mucho sentido. Este pensamiento se ha visto reforzado por las citas de la Fed a China en su última reunión, ya que delatan preocupación creciente por la situación de la economía del gigante asiático.
De otra parte tenemos fortalecimiento de la moneda europea como consecuencia de la parte opuesta del mismo factor: Sin subidas de tipos de interés no subirá la rentabilidad de la deuda americana, por lo que algunos encuentran refugiio en el ligero repunte de la rentabilidad de las deudas de España (en el 2%) o Italia (en torno al 1,9%). Los más osados, incluso en la deuda griega, que ha llegado al 12%. Los más conservadores, como siempre se refugian en el Bund, que incluso ve bajar su rentabilidad en los últimos días de forma muy ligera ante el aumento de demanda.
En cualquier caso, el euro y la deuda europea parecen estar jugando un cierto papel de refugio en tanto se superen las turbulencias y eso hace que el la moneda única suba de forma apreciable, lo que perjudica los intereses de las empresas exportadoras en general, en particular las alemanas (de nuevo)
Este es el gráfico de la evolución del euro frente al dólar. Es muy obvio que la moneda única avanza con paso firme hacia los 1,14 dólares y que superar esa frontera añadiría más problemas a su gráfico.
En estas condiciones, lo único que se puede esperar de las Bolsas es que bajen y han cumplido el guión a pies juntillas. Este es el terrible perfil descrito hoy por el Dax:
Cuando algunos se las prometían felices porque en el primer tramo de la sesión había logrado recuperar todo el gap de apertura, lo que en realidad ocurrió es que llegó exhausto al máximo del día y se precipitó en una suerte de caída libre que se agudizó con el giro bajista en Wall Street a partir de las cuatro de la tarde.
Al cierre, el Dax alemán perdió un 2,95%, el Ibex un 2,98%, el CAC un 3,19% y el Eurostoxx un 3,17%.
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