Instalados en las dudas

26/08/2015

M. L.. Los mercados de valores europeos viven instalados en las dudas y han vuelto a perder terreno en la sesión de hoy. Hay cierta unanimidad en que sólo China no nos sacará del atolladero.

La crisis china, por sí misma, es un duro golpe para los mercados de valores, pero no hasta el punto del derrumbe que hemos vivido en las últimas jornadas. Ha sido la conjunción de la evidencia de los problemas en China con las eternas dudas acerca de los tipos de interés en Estados Unidos y la fortaleza real de la economía americana lo que ha amplificado el movimiento bajista.

Como ven, Europa ni cuenta. Ni está ni se le espera. La QE ha fracasado en su principal premisa, que es aumentar el crédito a empresas y particulares y las dudas acerca de la evolución de Francia siguen lastrando al Viejo Continente. Para colmo, una ralentización en China es un jarro de agua fría para las empresas alemanas, por lo que el papel de Europa en toda esta historia es el de simple agravante. Eso sí, debería formar parte de la solución.

Las autoridades chinas han dado los primeros pasos en busca de serenar los ánimos. La rebaja de tipos de interés parece más bien un brindis al sol. Un cuarto de punto es simplemente una maniobra cosmética. La segunda de las medidas, la rebaja de requerimientos de reservas a los bancos, ya ha resultado fallida en el pasado y es más que cuestionable que por poner más liquido en circulación se debilite la estructura de capital del sistema financiero, pero es lo que hay.

Adicionalmente, asistimos a una auténtica caza de brujas de «malvados especuladores» y prácticamente a diario se conocen novedades en la obsesión de las autoridades chinas. Ahora investigan a cuatro brokers por haber identificado insuficientemente a los inversores que hacen determinadas operaciones. Por supuesto hablamos de ventas en corto.

No es el mejor de los caminos. Cuando estos mismos inversores compraban acciones a mansalva a corto plazo y se inflaban a ganar dinero (más que a la baja), daba exactamente igual el nivel de identificación y, en cualquier caso, si a estas alturas es posible que alguien no suficientemente identificado haga una operación en la Bolsa china es que tienen un problema de fondo muy distinto al de una simple caída del mercado. Prueben ustedes a no identificarse suficientemente al abrir una cuenta de valores en cualquier país medianamente civilizado, incluido España.

Pero a lo que íbamos. El asunto es que el mercado cree que sólo con medidas tomadas desde China no se saldrá del pozo y que tanto la Fed como el BCE deberían dar un paso al frente. Pero es el sacrosanto mes de agosto en el que ni unos ni otros interrumpirían sus vacaciones por una simple caída del mercado…

Por eso, se espera septiembre como agua de mayo. Desde la Fed ya han comenzado a atisbarse movimientos que llevan a retrasar la idea de una subida de tipos hasta el mes de diciembre en lugar de septiembre como rezaban la mayor parte de la apuestas antes de la crisis china. Y desde el BCE se reconoce cierta preocupación por el efecto deflacionario que puede tener la caída de precios de los productos básicos, los más afectados por la crisis china.

En definitiva, que ni la subida de tipos está tan clara en Estados Unidos, ni fueron ciertas las últimas reflexiones del BCE alejando el peligro deflacionario de la escena. Vaya unos linces…

Lógicamente, todo esto tiene un coste y pasa factura. Si ayer vivíamos la euforia de la primera lectura de las medidas en China, hoy hemos vivido la resaca de una segunda lectura que estima absolutamente insuficientes estos pasos y que pone de manifiesto la necesidad de un arsenal mucho más potente para encarar lo que se nos viene encima, comenzando por dar algo de credibilidad a la estadística china.

¿El resultado? Que el mercado se ha inundado de dudas. Ya ocurrió ayer en el tramo final de la sesión en Wall Street y la tónica se ha mantenido hoy. Hay mucho miedo a dar un paso al frente no vaya a ser que alguien se parta la crisma.

ibexAhí ven el gráfico del Ibex. Ha intentado salir hacia arriba o romper hacia abajo y no ha logrado ninguna de las dos cosas. Al final ha vuelto al origen y se ha quedado quieto a la espera de acontecimientos. Esa es la escenificación de la duda y de la falta de fuerzas.

Al cierre, el Dax avanzó un 1,29%, el Ibex otro 1,29%, el CAC un 1,40% y el Eurostoxx un 1,47%.

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