Guerra sucia

30/08/2015

Josep M. Orta.

“Pasarán muchas cosas y veremos de todo” aseguró Artur Mas tras el espectacular registro de la sede de la fundación de CDC, de la misma sede del partido y de varios ayuntamientos catalanes. Será difícil  convencer a los ciudadanos que esta macro operación –con aviso previo a la prensa-  obedece a un normal proceso judicial, de la misma forma que extraña que la mayoría de la prensa conviertan las sospechas judiciales en hechos probados, sin ni siquiera acompañar las informaciones con el calificativo de “presunto·.

Experiencias anteriores demuestran que globos sonda debidamente publicitados –las cuentas suizas de Artur Mas en periodo electoral o las del ex alcalde de Barcelona, Xavier Trias- hacen sospechar a muchos catalanes que la actuación judicial no es inocente. Además los procesos judiciales son lentos y los acusados no sólo tienen el derecho a defenderse sino que incluso pueden  demostrar su inocencia, pero “difama, que algo queda”

Curiosamente el candidato del PP, Xavier García Albiol, no tardó en reclamar responsabilidades al máximo dirigente de Convergència. De ser coherente con su petición parecería razonable que aplicara la misma medicina a los responsables de su partido que en temas de corrupción parece que algo conocen…

Estoy convencido que los partidos catalanes, como los del resto del Estado, tienen mucha ropa sucia que lavar y que nadie está realmente interesado en solucionar el problema de raíz, que no es otro que el sistema de financiación de los partidos y la transparencia de sus números, pero este es otro tema (baste comprobar que el Alto Tribunal de Cuentas que fiscaliza las finanzas de los partidos, año sí y otro también, denuncian irregularidades que caen en saco roto).

Pero volviendo a la campaña catalana y el doble discurso. El citado candidato del PP a la presidencia de la Generalitat reconoce que la solidaridad ha de tener límites, rompiendo el discurso de los inquilinos de la calle Génova, antes Alícia Sánchez Camacho explicaba que Catalunya tiene un problema de financiación que se había de modificar… otros partidos aceptan la discriminación negativa de Catalunya respecto al resto de las comunidades del resto del Estado. También los dirigentes de los socialistas catalanes hacen temblar a sus socios del PSOE cuando afirman que Catalunya es una nación.

He destinado una parte de las vacaciones en viajar por las Españas y me ha extrañado la contundencia con que rechazaban las pretensiones de los catalanes y el divorcio existente entre sus razonamientos y lo que realmente sucede en Catalunya. Me recordaba la máxima de Goebbels cuando señalaba que una mentira repetida mil veces acaba siendo verdad.

Convertían a Artur Mas en el malo de la película (ayudados por los planteamientos de muchos medios de comunicación) y obviaban que detrás del president de la Generalitat hay muchos miles de catalanes (mayoría o no, esta es otra cuestión) que se sienten incómodos con el trato que reciben del Estado y apuestan por volar solos. Y parece un insulto creerse que tantas personas puedan haberse vuelto locos.

Quizás sería más racional aquella definición de un cantante de los de la ceja que al preguntarle si se sentía catalán o español aseguró que “soy español en la medida que me dejen ser catalán”

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