Pese a que el petróleo cotice en la actualidad en mínimos de cinco años, lo que conlleva una drástica reducción de la capacidad de ingresos de los países productores y exportadores, la mirada de las grandes empresas y de la diplomacia de medio mundo se centra en Irán. El levantamiento de las sanciones a ese país no sólo va a suponer un significativo aumento de las exportaciones de crudo -que puede ahondar en la tendencia a la baja de los precios- sino que también despierta el interés de los inversores internacionales, con miras más a largo plazo, en activos y proyectos de una nación que parece abrirse a Estados Unidos y al conjunto de Occidente.
Teherán necesita, según los expertos del sector energético, fuertes inversiones para mejorar su capacidad de extracción de sus reservas en las mejores condiciones económicas y técnicas posibles en un difícil entorno, con el objetivo de volver a ser el cuarto productor mundial, solo precedido por Arabia, Estados Unidos y Rusia. Es decir, precisa dinero y tecnología, aspecto que ha despertado el interés de las grandes corporaciones del sector por más que estén en pleno proceso de revisión de gran parte de sus proyectos en un escenario marcado por la cotización del barril del petróleo entre 45 a 50 dólares.
Los proyectos para mejorar la producción de petróleo y gas, así como en gas natural licuado (GNL), pueden suponer inversiones del orden de los 100.000 millones de dólares, en los que estarían parcialmente interesados desde la angloholandesa Shell, a la británica BG y la española Repsol, si bien desde el país asiático se ha señalado que los países que se han mostrado mas fieles a Irán en la etapa del embargo tendrán prioridad.
La misma línea de actuación se podría aplicar para las obra civil. En este contexto, la ministra de Fomento, Ana Pastor, se reunió ayer en Teherán con su homólogo iraní, el ministro de Carreteras y Desarrollo Urbano, Abbas Ahmad Akhoundi, a quien ofreció experiencia de las empresas de construcción y transportes españolas para colaborar en el ambicioso plan de infraestructuras que el gobierno de ese país se propone llevar a cabo tan pronto como se produzca el levantamiento de las sanciones por parte de la ONU, previsto parta finales de año.
Pastor ha destacado «el profundo reconocimiento internacional del que gozan las empresas españolas en el terreno de la infraestructuras del transporte” y ha enfatizado la gran oportunidad que supone para todas ellas el plan de expansión de la red ferroviaria loca.
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