Horas después de fallecer Emilio Botín el 10 de septiembre de 2014, Ana Botín accedía a la presidencia del Banco Santander, el puesto para el que lleva toda la vida preparándose. Un año más tarde, la única mujer que preside un gran banco en España ha demostrado ser “brazo de acero envuelto en alta costura”, como gráficamente la describe un directivo que trabajó con ella en Banesto.
Tras una fase inicial de transición y de mensajes de continuidad en la gestión, Ana Botín tardó poco en sacudir todos los cimientos del grupo. Primero, a finales de noviembre, con el cambio de consejero delegado, de Javier Marín, muy vinculado al anterior presidente, a José Antonio Álvarez, entonces director general financiero. Posiblemente, la decisión mejor aceptada por los mercados.
Luego, ya en enero de este año, con la macroampliación de capital de 7.500 millones, realizada con éxito pese al malestar generado al hacerse sin suscripción preferente de los accionistas, y sobre todo con la decisión de reducir drásticamente el dividendo, aunque se maquillara el recorte del 66% con la vuelta al pago en efectivo.
Ana Botín acometió sin ruido la renovación del consejo de administración, del que salen varios `pesos pesados’ ligados a Emilio Botín (Abel Matutes, Fernando de Asúa) y entran Sol Daurella (‘robada’ al consejo del Sabadell), Bruce Carnegie-Brown (otra aportación de la etapa británica de la presidenta, nombrado consejero coordinador) y el mexicano Carlos Fernández. De paso, se cargó el Consejo Asesor Internacional, donde se sentaba Rodrigo Rato, una incorporación decidida por el anterior presidente del Santander pese a su polémica gestión en Caja Madrid y en Bankia, por la que tiene varias causas abiertas en los juzgados.
Y, en varias tandas, culminó el adelgazamiento del organigrama del grupo, que pasa de 15 divisiones a 11, y donde prácticamente ha desaparecido toda la ‘vieja guardia’ de Emilio Botín mientras emergen, por un lado, José García Cantera (director general financiero, y ex consejero delegado de Banesto con Ana Botín) y Rami Aboukhair (director general de Banca Comercial, y que también trabajó con la presidenta en Banesto), y por otro, Jaime Perez Renovales, al frente de la secretaría general y del consejo.
Y se mantienen históricos como Rodrigo Echenique, que fue consejero delegado con Emilio Botín entre 1988 y 1994, aunque con nuevas y mayores funciones (vicepresidencia ejecutiva del área, vital, de Cumplimiento), y Matías Rodríguez Inciarte, al frente de una actividad también estratégica como Riesgos.
Giro estratégico
Entre medias, el giro estratégico expresado en el mensaje de un banco “sencillo, personal y justo” y en el acento puesto en la vinculación del cliente, con la Cuenta 1/2/3, importada de su etapa en el Reino Unido.
La que ya se compara con la supercuenta de 1989, arriesgada jugada que encumbró a Emilio Botín al frente de la banca española y que contribuyó a que ‘devorara’ a muchos de sus competidores (Banesto, Central, Hispano), todavía está en fase de rodaje y sus resultados no se percibirán hasta 2016.
Otra novedad estratégica es la prioridad del crecimiento orgánico, alejado de las grandes adquisiciones de la etapa de Emilio Botín, en los diez mercados que el grupo considera estratégicos: Reino Unido (21% del beneficio), Brasil (20%), España (16%), EEUU (9%), México (7%), Chile (5%), Polonia y Argentina (ambos con el 4%), Portugal (2%), más Santander Consumer Finance, que aporta el 10%. Y el enfoque digital, inédito en la fase anterior.
El 30% menos en Bolsa
Pero no todo el balance del año es tan positivo. Entre las asignaturas pendientes de Ana Botín figura la mejora de la cotización en Bolsa, que desde el 10 de septiembre de 2014 ha caído el 30%, y del dividendo.
Hay analistas que apuntan al riesgo de que la Cuenta 1/2/3 no logre los resultados previstos y se deteriore aún más el margen del Santander. Y alertan también de la situación de Brasil, que genera el 20% de los beneficios del Santander. Allí, Ana Botín ha cambiado a Jesús Zabalza, un ejecutivo vinculado a Francisco Luzón (que abandonó el grupo hace ya unos años), por un directivo local, Sergio Rial, a partir del 1 de enero de 2016. También está pendiente la solución definitiva a los problemas del grupo en Estados Unidos para cumplir con las recomendaciones de los supervisores.
Peter Garnry, jefe de estrategia de renta variable de Saxo Bank, reconoce que “Banco Santander ha sido una de las entidades más golpeadas del mercado con una caída del 15% en sus acciones en lo que llevamos de año, hasta hacer que el valor se encuentre entre las peores acciones del sector europeo en 2015”. Pero “si miramos más de cerca a la compañía, podemos observar la creciente cartera de préstamos y una economía española que mejora, lo que sugiere que la situación del valor podría cambiar”, señala.
“El banco ha diversificado lo suficiente para resistir la debilidad temporal que vive América Latina y disfrutar de la mejora de la economía española. Con este contexto, nos posicionamos largos en Banco Santander”, señala.
Las cuentas, de momento, salen. El Santander incrementó sus beneficios el 39% en 2014, el 24% en el primer semestre de este año, aunque se apoyan más en el descenso de las provisiones que en el aumento del negocio.
En 2017 el Santander deberá contar con 25 millones de clientes digitales, y 17 millones vinculados. La rentabilidad deberá situarse entre el 12% y el 14% (ahora está en el 11,5%). Y la morosidad, por debajo del 5% (4,64% actualmente). El peso de los gastos sobre los ingresos, que ahora es del 46,9%, deberá situarse por debajo del 45%. Y la ratio de capital, entre el 10% y el 11%, cuando terminó el primer semestre en el 9,8%. Tanto en crédito como en beneficio por acción, el grupo tiene que crecer por encima de sus competidores.
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