Veamos el gráfico del S&P 500 en velas de cinco minutos para hacernos una idea de cómo y cuánto se mueven aunque luego después no salgan de la zona en la que están:
Nada menos que 28 puntos entre mínimo y máximo, así que movimiento hay aunque al final las cosas vuelvan casi al origen o, cuando no lo hacen, en realidad el índice no sea capaz de salir de la zona de congestión, ni por arriba ni por abajo:
Recordarán que ayer no quise modificar la línea superior del triángulo a una zona más horizontal para unirse con el máximo de la vela porque quería mantener una referencia más cercana a lo que tendríamos en un gráfico lineal que solo nos reflejara los cierres. Y ya ven, ha sido llegar a esa teórica línea y darse la vuelta como alma que lleva el diablo.
Aunque pueda parecer mentira, la diferencia entre mantener la línea o redibujarla más horizontal es más que una sutileza. Así tenermos claramente un banderín de implicaciones bajistas mientras que redibujada tendríamos un triángulo de connotaciones alcistas. Cierto es que eso de las implicaciones o connotaciones es bastante relativo y luego el mercado hace lo que quiere, pero cuando se llaman así será por algo.
Por arriba, los 2.000 puntos son un hueso duro de roer pero por debajo tampoco parece tener demasiada libertad el índice y prueba de ello es que lo frenan de inmediato en cuanto logran hacerse con las riendas del asunto tras los momentos de pánico. Están echando un pulso y cuando las cosas se ponen así, los pequeñitos estamos mejor viendo los toros desde la barrera.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,47%, el S&P 500 un 0,53%, el Nasdaq 100 un 1,01%, el Nasdaq Composite un 0,84%, el Nyse Composite un 0,31% y el Russell 2000 un 0,42%.
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