El presidente del Bundesbank admite discrepancias en el Consejo del BCE

16/09/2015

Miguel Ángel Valero. “Todos coincidimos en el objetivo de un euro estable, a veces tenemos diferencias en el camino a seguir”, declara Jens Weidmann a Süddeutsche Zeitung.

“No comparto la opinión de que el Bundesbank haya perdido influencia en los últimos años”, afirma su presidente, Jens Weidmann, al diario alemán Süddeutsche Zeitung. “Ya desde el inicio de la unión monetaria en 1999, el Consejo del BCE decide de forma conjunta sobre la política monetaria en la zona del euro. Cada miembro tiene un voto. Es cierto que para el Bundesbank, que antes de la unión monetaria determinaba de cierta forma la política monetaria en toda Europa, fue sin duda un cambio más significativo que para otros bancos centrales. Pero el Bundesbank está bien posicionado en la competencia por los mejores argumentos. Además, el Bundesbank es el banco central de la economía más grande de Europa, con una opinión pública que apoya una clara orientación a la estabilidad. Esto me fortalece en el debate sobre la política monetaria”, explica.

No obstante, Weidmann reconoce que en el programa de compra de deuda soberana “tanto mi predecesor Axel Weber como yo hemos tenido una opinión diferente a la de la mayoría los colegas en el consejo del BCE”. “Sin embargo, los argumentos planteados por mí y por otros, han dado lugar al programa actual, en el que cada banco central compra por cuenta propia títulos de deuda de su propio Estado. De este modo se evita casi totalmente una comunitarización de la deuda soberana. Mi posición es considerada dentro del consejo y se tiene en cuenta a la hora de tomar decisiones”, añade.

““En mi opinión, con sus declaraciones Mario Draghi quiso enviar una señal de que nuestra política monetaria se orienta en las perspectivas de inflación y que el Consejo de Gobierno está dispuesto a responder a eventuales cambios en los datos. Pero la recuperación económica en la zona euro se ha afianzado y los exagerados temores de deflación de comienzos del año se han seguido disipando. Además hemos iniciado un programa de compra de deuda sin precedentes que todavía se está implementando. La política monetaria no debería dejarse llevar por altibajos de ciertos indicadores si la estimación de la política monetaria sigue siendo básicamente válida”, argumenta Weidmann.

“Aunque dentro del Consejo del BCE todos coincidimos en el objetivo de un euro estable, a veces tenemos diferencias en el camino a seguir. Creo firmemente que en caso de duda, el banco emisor deberá interpretar de manera más estricta su mandato de asegurar la estabilidad de precios. A la ciudadanía se le prometió que el euro sería tan estable como el marco. Hasta ahora esto se ha logrado y me comprometo personalmente a asegurar esta continuidad tanto dentro del Consejo del BCE como en el debate público”, zanja el presidente del Bundesbank.

No a comprar tiempo a los Gobiernos

“Nuestro objetivo es claro y consiste en mantener la estabilidad de precios con una tasa de inflación a medio plazo inferior, pero próxima, al 2%. Una política fiscal sólida y una política económica orientada al crecimiento facilitan nuestra tarea o la hacen incluso posible”, explica Weidmann.

Pero rápidamente matiza: “no podemos recurrir a la política monetaria para forzar la aplicación de determinadas políticas”. “Esa decisión debe ser tomada por los Gobiernos y parlamentos responsables, que son los organismos democráticamente legitimados para ello. Tampoco es parte de nuestra tarea comprar tiempo a los Gobiernos”, añade.

“Si bien se puede discutir sobre la adecuación o no de ciertos instrumentos, la muy baja presión actual de precios requiere una política monetaria expansiva. Y que esto reduzca la presión para la introducción de reformas es un efecto secundario que debemos tener seriamente en cuenta. La percepción de que los bancos centrales compran tiempo también puede tener como resultado que las reformas se dejan siempre para más adelante. Todo el dinero barato de los bancos centrales no es capaz de generar crecimiento sostenible, y entraña con el tiempo riesgos cada vez mayores, por ejemplo para la estabilidad financiera”, argumenta el presidente del Bundesbank.

Los bancos centrales son independientes precisamente porque las críticas no impiden que ejecuten la política monetaria que consideren necesaria. Por eso es importante que la política monetaria no vaya a remolque de la política fiscal”, resalta Weidmann.

Alemania necesita más reformas

Sobre una posible subida de tipos en EEUU, el presidente del Bundesbank cree que “sería probablemente una consecuencia de una fuerte recuperación económica en ese país, la cual por sí misma tendría un efecto positivo para la economía global”.

Sobre Alemania, recuerda que “se enfrenta a notables retos, como el envejecimiento de la población, la creciente competencia de países emergentes y la transición energética”. Y admite que “en nuestro sistema financiero no siempre todo ha marchado bien: los bancos alemanes fueron los primeros afectados por la crisis financiera de 2007”.

“Actualmente no solo las compañías de seguros de vida de Alemania sufren el entorno de bajos tipos de interés, también el mercado inmobiliario está sometido a una mayor observación”, aunque el presidente del Bundesbank afirma que “por el momento no hay señales” de una burbuja inmobiliaria.

“Los principales desafíos para la política económica son otros. Se trata de mantener la capacidad de innovación y de adaptación. Esto significa también examinar en nosotros mismos el cumplimiento de las reformas estructurales que recomendamos a otros países de Europa, en vez de dar marcha atrás en nuestro camino, como en la política de mercado laboral y de pensiones”, resalta Weidmann.

La oportunidad de la inmigración

El drama de los refugiados “nos conmueve a todos y no deja a nadie indiferente”. “Y detrás de las tristes imágenes se ocultan dramáticos destinos. Hacer frente al flujo de refugiados exigirá mucho de Alemania”, afirma el presidente del Bundesbank.

“Pero la inmigración ofrece también oportunidades. Y cuanto mejor logremos que aquellos que vienen para quedarse se integren en la sociedad y en el mercado de trabajo, mayores serán las oportunidades. En vista de los cambios demográficos, Alemania necesita mano de obra adicional para poder mantener su nivel de bienestar”, concluye Weidmann.

 

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