Rajoy rompe España

21/09/2015

Josep M. Orta.

Mariano Rajoy, con la inestimable colaboración de los socialistas, desde hace tiempo está haciendo oposiciones para romper España. Las encuestas de este fin de semana sobre las elecciones catalanas pueden haber abierto los ojos ante la contundencia de los resultados. Como mínimo habría de servir para callar la boca a algunos que han ido apelando a una supuesta mayoría silenciosa para rebatir el malestar de millones de catalanes utilizando la táctica que la mejor defensa es un buen ataque y no han dudado en tratar de crispar y dividir la sociedad con sus planteamientos (y cuidado, los votos de los representantes de Podemos no se pueden contar en el bloque de los no secesionistas).

Las encuestas –que prácticamente son coincidentes- no pueden detectar el voto oculto que tradicionalmente tiene el PP y ahora un PSC (cada vez más PSOE) con lo que previsiblemente los resultados sufrirán una ligera corrección, pero en cualquier caso la victoria de las fuerzas secesionistas parece muy contundente. Su discurso genera dudas e incertidumbres pero también mucha ilusión y esperanza. En contraposición el otro bloque basa su campaña en el miedo mientras los  que mandan van atacando por tierra mar y aire a los catalanes utilizando los poderosos recursos que tiene la maquinaria del Estado. Pero estas amenazas sin ninguna propuesta, adornada de no pocas mentiras, parece que tiene los efectos contrarios a los deseados.

Los compañeros que vienen de Madrid a cubrir la campaña sólo se encuentran la crispación en los mítines (hasta ahora con escaso público, todo hay que decirlo). La calle tiene el aire festivo que da la masiva presencia de turistas, los esfuerzos durante años de Albert Rivera y sus Ciudadanos para limitar la enseñanza del catalán han sido rechazados por la mayoría de la comunidad de la enseñanza y su auge electoral sólo se debe al hartazgo de los casos de corrupción y a la prepotencia de los populares. Rivera se juega en estas elecciones quedar  bien colocado de cara a las próximas generales por lo que está más preocupado por atraer el voto de los sectores unionistas (socialistas y populares) que en plantar cara a los que propugnan la independencia, con quienes no se disputan ningún voto.

Los socialistas catalanes –que tanta tinta han hecho gastar sobre sus diferencias con el PSOE, finalmente se han rendido hasta el punto que el gran protagonista de la campaña es Pedro Sánchez y sus oferta es una reforma de la Constitución (para Dios y la historia, por que si el camino para realizarlo es largo, las posibilidades que los grandes partidos se pongan de acuerdo es mínima) y, eso sí, hacen la oferta de lleva esta Cámara inútil que es el Senado a Barcelona (supongo que no serán muchos los que cambien de voto ante este caramelo.

Podemos, sin la ayuda de la formación de Ada Colau, puede ver mermada en Catalunya sus aspiraciones a ser partido de gobierno en un futuro inmediato. Sus indefiniciones y sus propuestas etéreas están lejos de provocar la ilusión que logró la alcaldesa de Barcelona en la campaña de las municipales y seguramente tendrán unos resultados dignos pero muy lejos de sus aspiraciones, incluso pueden sacar una menor representación que la que obtuvieron hace tres años sus socios de Iniciativa.

El PP, por su parte, está encantado de haberse conocido y su gestión. Los catalanes saben que Rajoy se pasa casi toda la campaña en Catalunya gracias a los medios de comunicación porque contactos con la calle, los mínimos y masas en los actos que protagoniza, escasas. Algunos consideran que Catalunya puede ser su tumba. Eso sí sus discursos son apocalípticos clamando en el desierto el “o yo o el caos” y promocionando a un candidato que vuelve a sacar proclamas cercanas al racismo.  Por otra parte el futuro europeo de una supuesta Catalunya independiente la han convertido en amenaza y el ministro de Exteriores, García Margallo, se ha multiplicado en busca de apoyos. Sin embargo alguien ha desenterrado unas declaraciones de Joaquín Almunia en octubre del 2012 (era vicepresidente de la Comisión Europea) cuando explicaba que no era honesto asegurar de una manera taxativa que una Catalunya independiente quedaría forzosamente fuera de Europa, “ciudadanos europeos somos todos y una vez que eres ciudadano europeo tienes derechos como ciudadanos” afirmó antes de que las presiones le hicieran cambiar el discurso.

Todas las fuerzas unionistas hablan de crispación social (pueda que en círculos concretos exista, pero de manera muy minoritaria), de fractura de la sociedad en dos comunidades (ni se nota en la calle, ni en los centros de trabajo, ni en los actos públicos) pero si esta existe es muy minoritaria, más bien sectores que nunca se habían acercado al mundo nacionalista ahora les piensan votar, cansados de los agravios que sufren, de la cerrajón al diálogo por parte del Estado central, del acoso y derribo de las instituciones catalanas,  de los pobres argumentos para reclamarles el voto y del deterioro de sus condiciones de vida que ha forzado el gobierno de Madrid, en detrimento de muchos y en beneficio de las entidades bancarias que ahora les devuelven el favor. Pero los banqueros son unos pocos y los damnificados son muchos y la sordera de los dirigentes de los políticos estatales ha propiciado que entre sus logros estén a punto de romper España.

¿Te ha parecido interesante?

(+3 puntos, 3 votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.