El selectivo español ha sido el único entre los grandes índices de referencia que ha cerrado hoy en negativo, lo que habla bastante a las claras de la desconfianza que se ha generalizado entre los inversores hacia el mercado español. Y es que a los factores ya conocidos por todos, que si China, que si ahora Volkswagen, que si la abuela fuma, tenemos la «ensalada catalana» preparada y a punto de ser servida.
Una sesión tras otra, el Ibex viene a tener este mismo perfil. Un intento de salir del pozo y una caída sin remisión en cuando todo el mundo se da cuenta de que no hay apoyos. Aí, día a día ha construido un gráfico diario en el que hoy se ha cumplido un nuevo hito:
El último mínimo que resistía ha saltado por los aires y no de cualquier manera. Ha cerrado por debajo de ese nivel considerado el último asidero al que agarrarse. Mal pintan las cosas.
¿Y el Dax? Pues tenía una figura más favorable, pero la ha desperdiciado y ahora mismo lucha por no seguir los pasos del Ibex:
Los mínimos de cierre ya han quedado pulverizados pero hay aún un mínimo relativo que resiste.
Las malas noticias son que en ambos casos los soportes relevantes, allí donde confluyen varios niveles de Fibonacci, quedan algo alejados, así que si no recuperan rápidamente el pulso la caída puede tener alguna continuidad en los próximos días.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,44%, el Ibex perdió un 0,79%, el CAC ganó un 0,10% y el Eurostoxx un 0,13%.
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