El IEB alerta de las ‘burbujas’ que estallarán cuando suban los tipos

05/10/2015

Miguel Ángel Valero. “El entorno es especialmente complejo para el ahorrador conservador”, subraya Sergio Míguez, del Instituto de Estudios Bursátiles.

La inversión directa de los bancos centrales mediante programas de compra de activos para proporcionar liquidez al sistema financiero y aliviar el coste de financiación de los Estados y de las empresas está provocando cambios sustanciales en el ahorro. Es una de las conclusiones del estudio “Nueva hoja de ruta para el ahorro: retos y propuestas”, realizado por el Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) y presentado por Miguel Ángel Bernal, coordinador del departamento de Investigación, y por Sergio Míguez, director del Programa Directivo CAIA.

Los programas de compra de activos han provocado una apreciación de los bonos y de las acciones, y una caída en la rentabilidad de la renta fija. Míguez cree que ese entorno puede contribuir a una formación de ‘burbujas’ en deuda soberana y en bonos. “La inflación en los precios de ciertos activos, unida a un incremento en los niveles de deuda, puede acabar desembocando en otra crisis de mercados”, advierte. “La renta fija es ahora un mercado para emisores, no para inversores”, insiste.

“La subida de tipos de interés provocará una debacle en ahorradores que han buscado la rentabilidad a toda costa, metiéndose en activos de mucho riesgo”, aporta Miguel Ángel Bernal.

Todo este escenario se agrava porque el ahorrador español medio, “que es muy parecido al alemán”, precisa Bernal, es cortoplacista y prima la búsqueda de rentabilidad. Esto hace que invierta mucho menos que el europeo en planes de pensiones (16,5% frente a 38%), fondos de inversión y Bolsa (16,4% frente a 19,4%), y mucho más en depósitos (46,8% frente a 33,2%) y en activos inmobiliarios.

“El entorno es especialmente complejo para el ahorrador conservador”, apunta Míguez. Bernal pone el acento en identificar el horizonte temporal de la inversión: “hay que saber para qué se ahorra”. Míguez añade que “el cortoplacismo hace tomar decisiones equivocadas y correr riesgos innecesarios” y que “lo importante no es la liquidez diaria, sino si los activos en lo que uno invierte pueden deshacerse sin problemas”.

Liquidez de emergencia

En el Decálogo para el ahorro a largo plazo elaborado por el IEB se destaca la diversificación en activos, mercados, zonas geográficas y gestoras. También, mantener una liquidez de emergencia. Otro aspecto es la revisión y el ajuste dinámico de la cartera para reducir los activos de riesgo. Y realizar aportaciones periódicas.

Sacrifique la certeza de los rendimientos a corto por el potencial de los resultados a largo, considere el impacto de la inflación, disminuya su factura fiscal, y diríjase siempre a productos regulados”, añade el Decálogo.

“El vehículo que canaliza las inversiones es muy importante, sobre todo por la fiscalidad, que no es neutra”, insiste Bernal, que recomienda cestas de fondos que permitan diversificar por productos y por gestoras.

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