Tenemos al S&P 500 (el índice cuyo futuro mueve el mundo) enfrentado a una zona de resistencias de primera magnitud, a Volkswagen inmersa en una crisis sin precedentes y dando palos de ciego a la hora de afrontarla, al crecimiento económico cuestionado hasta por el FMI y cada vez con más rumores de que la mayor parte de la banca europea va a necesitar más pronto o más tarde ampliar capital. ¿Se pueden pedir más datos negativos?
Pues a pesar de todo ello, el mercado ha entrado en «modo rebote» y parece no querer abandonarlo. No hay más que ver los perfiles intradiarios del Dax o el Ibex para darse cuenta:

Esta vez le tocó al selectivo español andar más renqueante porque aunque pueda parecer mentira, la tendencia última a volver a valorar positivamente lo que es más negativo llevó a Deutsche Bank a registrar ganancias al final del día a pesar del profit warning y todo lo demás.
Ahora, los operadores tienen puesta la vista en lo que pueda ocurrir en el mercado chino, que ha permanecido cerrado durante varias jornadas festivas. Aprovechando el cierre, se ha recuperado algo el sector minero y de materias primas, pero hoy ya se han resentido las mineras, lo que añade más presión bajista si cabe.
Pero a pesar de todo los índices suben, lo que implica que hay dinero esperando cada vez que caen para llevarlos de nuevo hacia arriba, lo que siempre es un buen síntoma. No obstante, yo no me fiaría demasiado.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,23%, el Ibex un 0,11%, el CAC un 0,18% y el Eurostoxx retrocedió un 0,04%.
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