Las prisas no son buenas

13/10/2015

Maite Vázquez del Río.

La urgencia con que el equipo económico del Gobierno se ha empleado para tener los presupuestos generales del Estado de 2016 aprobados antes de que acabe la legislatura se ha demostrado que no ha sido una buena idea.

La oposición, con toda la razón, ya se había quejado porque dejaba condicionada la actuación del próximo Gobierno que salga de las elecciones generales del próximo 20 de diciembre. Pero Rajoy aseguró que quería dejar garantizados los compromisos con la troika para demostrar que España cumple sus compromisos.

Sin embargo, la reacción de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo no han sido la que esperaba el presidente del Gobierno. Frente al rodillo empleado en el Congreso de los Diputados y en el Senado para sacar adelante las cuentas públicas, los máximos órganos europeos le han echado un rapapolvo de los grandes.

Sencillamente no se creen los presupuestos. Dudan abiertamente de que España vaya a cumplir el objetivo de déficit comprometido cuando FMI, BCE y CE aceptaron dar el rescate al sistema financiero español. Ni en 2015 ni en 2016 lo cumpliremos, pese a que Luis de Guindos y Cristóbal Montoro al unísono hayan salido a replicar rápidamente a las autoridades comunitarias. Les han asegurado que se van a cumplir porque han dado su palabra. Como si en Europa no supieran que la palabra de Montoro dejó de ser creíble en cuanto tomó su primera decisión nada más llegar a Hacienda y subió el IVA en contra de lo prometido en el programa electoral. Después subió el IRPF… y en definitiva todos los impuestos. Una subida que con su reforma fiscal no ha llegado a equilibrar del todo para dejarla, al menos como estaba.

Pero Montoro está convencido de que alcanzar el déficit comprometido será posible porque Hacienda recaudará todo lo necesario. ¿A qué santo se habrá encomendado cuando lo cierto es que lo que antes era la clase media o está en el paro o ha visto reducir su sueldo?

Bruselas además ha tirado de la oreja al Gobierno por su optimismo en el crecimiento del PIB esperado. Vale que todos los organismos reconocen que España está creciendo por encima de la media. Eso sí el Gobierno de Rajoy se apresura a decir que somos los que más crecemos, pese a que Irlanda y otros países lo están haciendo mucho mejor que nosotros.

Frente a este optimismo, Luis de Guindos enmienda la plana a los expertos económicos comunitarios y les recuerda que las previsiones del Ejecutivo español en los últimos años incluso se han quedado cortas. Vamos que han sido cautos y creen que incluso -sin ponerlo en los presupuestos- se podrá crecer mucho más.

Las prisas no son buenas y sobre todo cuando se trata de las cuentas públicas que aun deben seguir enderezándose. Lo que pasa es que no pueden decir que seguirán los recortes en cuanto ellos vuelvan a ganar. Ya lo hicieron en las elecciones anteriores, nos mintieron sin ningún sonrojo. Y si ganan, volverán a recortar, aunque en los Presupuestos no lo hayan recogido para ganar más votos. Claro que se han quedado con el ‘culo al aire’ de cara a Bruselas que es la que regularmente nos viene a inspeccionar por eso del rescate con quien se han comprometido.

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