No es tiempo de evaluaciones y poco importa que la QE del Banco Central Europeo no haya conseguido hacer que el crédito fluya con alguna normalidad en buena parte de la UE, entre otros lugares en España.
Tampoco importa que la generalidad de los bancos de la Eurozona prefieran tener su dinero depositado en el BCE, pagando por ello, a poner crédito en circulación. Es un hecho que el propio BCE está pensando cobrar más por los depósitos a ver si así disuaden a los bancos de esta actitud.
Parece que también es lo de menos que el mejor negocio bancario en buena parte de la UE sea tomar prestado del BCE y dedicarse a la compra de deuda pública, es decir, respaldar el aumento de la deuda de los Estados. Es otro hecho que los alemanes están que braman contra esta práctica en particular con los bancos españoles.
Y, por descontado, es exactamente igual que la QE tampoco haya conseguido otro de sus, en apariencia, objetivos irrenunciables: la paridad con el dólar. Ha logrado rebajar la presión sobre el euro, pero no ha conseguido tomar una ventaja decisiva en la guerra mundial por el abaratamiento de las monedas que libran los bancos centrales de medio mundo.
Pero como habrá más QE, más dinero encima de la mesa por parte del BCE, todos tan contentos. Eso implica liquidez y se supone que algún día, si siguen machacando la imprenta de billetes, terminarán por inundar el mercado de valores de dinero fresco que comprará cualquier cosa.
Quien ha aventado de nuevo esa esperanza no es un cualquiera, sino Ewald Nowotny, gobernador del Banco de Austria, consejero del BCE y considerado afín a las tesis alemanas. No es de extrañar que al escuchar estas palabras y algún otro dato macro, el mercado se haya se haya decantado por las subidas cuando a primera hora lo que hacía era bajar, con un a apertura en la que se hizo notar el mal día de los mercados asiáticos a costa del mal dato del PMI de China.
Este es el perfil que ha presentado el Ibex en velas de cinco minutos. Como curiosidad, ha estado calcado al del Dax, pero con la habitual particularidad de que el Dax ha subido más que el matrecho selectivo español.
Hoy achacan esta diferencia a que el PMI de nuestro país no ha sido bueno y confirma la idea de que el crecimiento económico está comenzando a dar muestras de agotamiento (o de temor ante la incertidumbre política con la que nos desayunamos a diario). El Ibex baja más cuando tocan bajadas y sube menos cuando tocan subidas. Incluso baja en días en los que los demás suben. Será para darle más emoción al asunto…
El problema es que tanta emoción lleva a que pasen cosas como las que se pueden observar de la comparación de los gráficos del Ibex y el Dax:
En la parte superior tenemos al Dax rompiendo con claridad la zona de resistencias y lanzándose a la conquista del siguiente hito, la directriz bajista de largo plazo. Me temo que el Commerzbank, que ha publicado sorprendentes buenos resultados tiene también algo que ver en que los alemanes vuelvan a destacarse.
En la parte inferior tenemos al Ibex, que a pesar de la subida es incapaz de superar la directriz con la que se enfrenta (de plazo bastante más corto que la del Dax) y, por supuesto, se encuentra aún alejado de la zona de resistencia marcada con un rectángulo rojo.
Como decía un amigo mío concierta sorna y desesperanza, «siempre ha habido categorías y conviene mantenerlas». En especial a los alemanes, matizo yo para este caso.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,93%, el Ibex un 0,55%, el CAC un 0,38% y el Eurostoxx un 0,48%.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.