Las cajas rurales no han perdido la sana costumbre de resolver internamente sus problemas. Salvo alguna adquisición realizada por las cajas de ahorros (como la Rural de Ceuta por Caja Madrid), por indicación del Banco de España, hace ya muchos años, cuando una rural tenía problemas, otra se hacía cargo de ella. Así ha conseguido la almeriense Cajamar consolidarse en la primera posición del sector y encabezar un grupo que controla la mitad de este mercado.
Ahora otra cooperativa de crédito andaluza, la Caja Rural de Jaén, se ha quedado con Novanca, un curioso experimento de expansión por la Comunidad de Madrid llevado a cabo por algunas entidades del sector y que ha resultado fallido. La operación cuenta con la bendición del Banco de España, que sigue animando a las rurales (y a todas las cooperativas de crédito) a concentrarse aunque se ha quedado para el próximo Gobierno el espinoso asunto de la reforma de su régimen jurídico, que tan nervioso pone a los ‘barones’ regionales de los partidos políticos.
La Caja Cooperativa de Crédito, la entidad propietaria de Novanca, dispone de una red de 18sucursales en los municipios del sur de Madrid como Alcorcón o Leganés y en la propia capital. Su cartera está formada por 40.000 impositores, fundamentalmente familias. Su balance asciende a 500 millones de euros: 200 millones de euros en créditos y 300 millones en depósitos.
El director general de la Caja Rural de Jaén, Enrique Acisclo, argumenta que le interesa ese modelo de “banca de barrio”, pero también la operativa a través de Internet desarrollada por Novanca, de la que puede aprovechar mucho el nuevo propietario.
La Caja Rural de Jaén suma a sus 4.500 millones de volumen de negocio los 500 millones que aporta Novanca. Y prácticamente a coste cero, porque las asambleas generales de socios respectivas aprobaron un canje de 10 acciones de Novanca por cada una de la Rural de Jaén.
Y sus 155 sucursales pasan a ser 173, incrementando notablemente su presencia en la Comunidad de Madrid.
La Rural de Jaén ya se quedó el 11 de marzo con la sección de crédito de Covap, una de las cooperativas agroalimentarias más importantes de Andalucía, con sede en Pozoblanco (Córdoba).
Lo más importante de la operación es que se envía al mercado el mensaje de que hay cajas rurales capaces de hacerse cargo de otras, por lo que no se requiere ayuda externa para el saneamiento de este sector. Y que hay entidades que, sin tener una gran dimensión, están abordando procesos de expansión. Algo que el nuevo Gobierno debería tener en cuenta a la hora de abordar cambios en el régimen normativo de las cooperativas de crédito y de las cajas rurales.
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