El Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España refleja que el ‘ladrillo’, los activos adjudicados por impago de deudas, sigue siendo de complicada digestión para la banca. Ésta cuenta en sus balances con 81.000 millones de euros en activos adjudicados en el primer semestre, y apenas ha descendido un 0,9% sobre junio de 2014.
El 35,3% de esos activos son suelo (terrenos o solares), 3 puntos menos que hace un año. Se trata de 28.500 millones enterrados en los activos más improductivos y difíciles de vender. Los edificios terminados suponen el 24,9%, 1,1 puntos menos que en el primer semestre de 2014. Los que están en construcción crecen el 1,6% hasta lograr un peso del 6,6%. Las viviendas adjudicadas suben medio punto, hasta el 21,5%.
«Si sumamos los activos dudosos más los adjudicados en pago de deudas obtenemos un volumen de 224.000 millones de euros en junio de 2015 de activos mantenidos en balance que no generan ingresos en la cuenta de resultados. Estos dos tipos de activos, que representan un 8,7% del activo total de los bancos en su negocio en España, presionan negativamente sobre la cuenta de resultados de las entidades, reduciendo su generación de beneficios», subraya el Banco de España.
Mientras el ‘ladrillo’ casi no baja, sí lo hacen el 15,8% las refinanciaciones de deudas de empresas y familias, que suponen el 97,3% de los 211.000 millones. El Banco de España aplaude esa aceleración en la reducción de las reestructuraciones de créditos, que bajan el 17,5% para las empresas y el 13,5% para los hogares. Esa reducción hace que el peso de las refinanciaciones sobre el total del crédito baje del 14,2% al 13% en un año.
Los dudosos suponen prácticamente la mitad de las refinanciaciones, aunque bajan un punto respecto al primer semestre de 2014. Los créditos que están clasificados como subestándar (al corriente de pago pero con dudas sobre su devolución) representan un 18%, y los que se encuentran en situación normal suponen un 33% del total.
Dentro de las operaciones refinanciadas correspondientes a empresas, que suponen el 65% del total, la mitad corresponden a créditos a compañías procedentes de la construcción y actividades inmobiliarias. Y del 35% que aportan los hogares, el 26,2% son créditos para la adquisición de viviendas.
La baja rentabilidad es un riesgo
El Banco de España exige a las entidades financieras ajustar su modelo de negocio y plantearse operaciones corporativas (fusiones y adquisiciones) ante la baja rentabilidad del negocio, en un contexto de tipos de interés próximos al 0% y un entorno económico y regulatorio «muy exigente». El escaso rendimiento de la banca en España se une a un dinamismo de la actividad «todavía reducido» y un «elevado» nivel de activos dudosos.
“El mantenimiento de unos niveles de rentabilidad en el tiempo por debajo del coste de capital supone un reto para las entidades españolas, como lo es también para el conjunto del sistema bancario europeo», precisa el Banco de España.
El supervisor también advierte de la intensificación del ritmo de desaceleración de las economías emergentes, aunque reconoce que no ha tenido «hasta el momento» un impacto «significativo» sobre los resultados de las entidades españolas con presencia en ellas.
Y avisa de los riesgos de corrección de los precios de los activos financieros, con aumentos de la prima de riesgo, aunque el Banco de España señala que “no se espera que tengan una incidencia inmediata significativa en la banca española”.
España, “particularmente vulnerable” a la Eurozona
El Banco de España avisa que un posible endurecimiento de las condiciones de financiación afectaría «significativamente» a la economía nacional por su elevada dependencia de ésta. España tiene una posición deudora frente al resto del mundo algo superior al 90% del PIB.
Aunque una parte importante de la mejora en la financiación de la economía española, clave para su recuperación, tiene una naturaleza estructural y por tanto puede prolongarse en el tiempo, no se puede descartar un empeoramiento en las condiciones de ésta por factores externos o por la pérdida de confianza de los inversores por las dudas sobre la capacidad de España de realizar los ajustes pendientes (desendeudamiento de empresas y familias, y reducción del déficit público).
Al Banco de España le preocupa especialmente que la economía española es «particularmente vulnerable» a un escenario de menor crecimiento en la Eurozona .
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