El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) ha decidido que el ‘colchón’ de absorción de pérdidas de los bancos sistémicos, entre los que el único español es el Santander, tiene que alcanzar el 16% de los activos ponderados por riesgo en enero de 2019. El Total Loss-Absorbing Capacity (TLAC), los instrumentos del balance de un banco capaces de absorber inmediatamente las pérdidas, subirá al 18% en enero de 2022.
Además, este colchón tendrá que representar en 2019 al menos el 6% del denominador de la ratio de apalancamiento establecida en Basilea III, el 6,75% en 2022.
Estos requerimientos coinciden exactamente con los que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) acordó la semana pasada aplicar a los ocho bancos incluidos en la categoría de sistémicos.
Este calendario se aplica a la actual lista de bancos sistémicos. Las entidades que se incorporen a esa lista antes de 2018 tendrán que adoptar las nuevas exigencias vigentes desde 2022. Y las entidades que sean consideradas sistémicas a partir de 2019 contarán con 36 meses desde su inclusión en ella.
Los bancos sistémicos radicados en economías emergentes tendrán mayores plazos para cumplir con esas exigencias, hasta 2025 y 2028, aunque se acortarán si, dentro de los próximos 5 años, los mercados de deudas corporativas de estos países alcancen el 55% del PIB.
El presidente del FSB y gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, argumenta que se «ha decidido fijar un estándar global robusto para que los bancos sistémicos puedan caer sin poner en riesgo el resto del sistema financiero o los recursos públicos». Y que el TLAC «es un elemento esencial para terminar con los bancos demasiado grandes para caer».
Carney insiste en que las reformas adoptadas impedirán que el colapso de una entidad, por muy grande que sea, afecte a todo el sistema financiero internacional, y que pueda caer “sin tener que recurrir a los contribuyentes”. La puesta en marcha de estas reformas y exigencias refuerza de manera notable la resistencia del sistema financiero global, y le dota de las herramientas necesarias para que el concepto «demasiado grandes para caer» sea cosa del pasado
El FSB reconoce que el TLAC supondrá en el medio plazo un coste equivalente a entre 2 puntos básicos y 2,8 puntos básicos del PIB de los países cuyos bancos están afectados por el nuevo requerimiento. Pero destaca que los beneficios serán mayores: entre los 15 puntos básicos y los 20 puntos básicos de PIB.
La propia FSB admite que las nuevas exigencias para la banca encarecerán el crédito entre 2,2 puntos y 3,2 puntos básicos.
El Santander, único banco español afectado por las nuevas exigencias, ya estimó en el último Investor Day en Londres que cumplirá con ellas a lo largo del próximo ejercicio, aunque tenga 4 años de plazo para hacerlo.
Ahora, el FSB se centrará en la banca ‘en la sombra’ (‘shadow banking’) con el objetivo de generar más confianza y seguridad en el sistema financiero internacional.