Abriño la boca nuestro amigo el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, y lo hizo para reiterar un mensaje ya conocido. Con su habitual palabrería indicó que el BCE llegará hasta donde haga falta para impulsar la inflación en la Eurozona a partir de diciembre. Con más QE, cobrando más a los bancos por sus depósitos en el BCE… lo que sea.
Y el mercado, tranquilo. Le pareció bien pero tampoco tuvo un efecto fulgurante el bocachancla esta vez:
Ya lo ven. El Dax y el Ibex, perfiles semejantes, historias distintas. Está claro que la sensibilidad del índice español a cualquier cosa que huela a más problemas para los bancos es extrema y, en el fondo, más QE supone más tiempo en el que el margen de los bancos españoles seguirá siendo estrecho, con lo mal que se desenvuelven en este ambiente nuestras entidades financieras…
Pero es que además, para colmo, el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, ha tardado «cero coma» en discrepar de Draghi, lo que bya va siendo una costumbre que el mercado tiene perfectamente medida: al final se dice lo que dice Draghi pero Weidmann logra retrasar lo indecible cada medida a tomar.
Pues a Weidmann le han faltado segundos para decir a quien quisiera oírle que la mejor medida antiinflacionaria es el precio del petróleo y que los tipos bajos durante mucho más tiempo pueden llevar a poner en dificultades a la economía europea.
Se ve que Weidmann sigue de cerca los problemas que tiene la Fed para salir del atolladero en el que se ha metido. Día sí y día también, algún miembro de la Fed cuenta por activa y por pasiva aquello de la fortaleza de la economía americana y que por eso los tipos no deben seguir en el 0%. Es un machaque constante.
En estas condiciones, posiblemente lo más destacable sea que el Dax ha logrado un cierre por encima de la media de 200 y de la directriz bajista en las que se encontraba encallado, pero tiene algún matiz que se puede apreciar en el gráfico:
Vela de ida y vuelta, de menor rango que las que le preceden… Vela de duda, de mucha duda. Aunque ya quisiera para sí el Ibex reaccionar así ante las dudas:
Como se puede ver en el gráfico, cuando el selectivo del mercado continuo español tiene dudas, cae. No se limita a mantener un equilibrio aparente. Cae con todas las de la ley y punto. Sin zarandajas, ni matices.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,31%, el Ibex perdió un 0,62%, el CAC se dejó un 0,08% y el Eurostoxx subió un 0,10%.
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