Llama poderosamente la atención que los índices americanos hayan decidido salir del ostracismo contraviniendo todas sus máximas. Con el petróleo en mínimos, con el dólar fortalecido y con la subida de tipos de interés a la vuelta de la esquina. Pero el mercado es así y no hay vuelta de hoja.
La sesión de hoy ha sido de esas que solo pueden explicarse por la aparición de sólidos resultados empresariales, especialmente en el caso de Abercrombie & Fitch, o del éxito de los programas de recompra de acciones propias, como se puede apreciar claramente en el caso de Nike.
Pero sería faltar a la verdad decir que ha sido unos pocos los que han tirado del mercado. En el cómputo total, han subido en Wall Street 1.200 valores más de los que han bajado y eso son muchos valores como para hablar de debillidad.
No obstante, si vemos el gráfico intradiario del S&P 500 tenemos otra vez la idea de que no estás las cosas tan claras:
Es, claramente, una sesión de más a menos, de esas a las que estamos tan acostumbrados últimamente. Una apertura de vértigo alcista y luego un sestear constante. Sí, vencían opciones, pero ni eso sirve como excusa. Una vez más, al llegar a las cercanías de los 2.100 puntos, al mercado le faltó eso que hay que tener para disipar dudas. Es más, si acaso las acrecentó a pesar de que en términos semanales la ganancia ha sido del 3,3%. Y eso en una semana que se presumía difícil. Al final va a ser cierto que va a calar el mensaje de que si se suben los tipos de interés es por la fortaleza de la economía…
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,51%, el S&P 500 un 0,38%, el Nasdaq 100 un 0,67%, el Nasdaq Composite un 0,62%, el Nyse Composite un 0,12% y el Russell 2000 un 0,72%.
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